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Una muesca en la historia: las aves reclaman su territorio

En esta entrada, Maria Elisa Mendiwelso Moreno, estudiante de sexto semestre de microbiología y biología, y Daniel Alejandro Gutiérrez Carrillo, estudiante de quinto semestre de biología, muestran cómo las circunstancias actuales nos presentan un panorama que rompe todos nuestros paradigmas como especie, nos enfrenta directamente con una cruel realidad, en la cual los humanos no somos más que una pequeña muesca en la historia del planeta y nuestra desaparición permitiría que la naturaleza eventualmente recupere su lugar.


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La aparición del SARS-CoV-2, también denominado COVID-19, ha puesto a prueba nuestra capacidad de adaptación en situaciones no experimentadas en muchas generaciones. Hemos dejado las calles para llevar una vida mucho más sedentaria, hemos tenido que estudiar y trabajar de forma virtual y dejamos de realizar una infinidad de actividades que dábamos por sentadas. El fenómeno más evidente producto de la nueva realidad a la que nos enfrentamos es la ausencia de movilidad humana alrededor del mundo. Los seres humanos hemos alcanzado una capacidad extraordinaria de movilidad provocando que cada vez existan menos lugares libres de nuestra influencia. Sin embargo, durante los últimos meses, esa movilidad se ha restringido de manera drástica, local e internacionalmente, y con ello también se ha reducido dicha influencia. Rutz y colaboradores (2020) han denominado este periodo como una “Antropopausa”: la actividad humana se ha suspendido de maneras nunca imaginadas. Constantemente estamos recibiendo información sobre los efectos que esto ha tenido sobre nuestra especie, pero es poco lo que se muestra sobre los efectos que tiene la ausencia de los seres humanos sobre el resto del planeta. 


La disminución de actividad humana ha tenido algunos efectos sobre el medio ambiente. Se han reportado disminuciones significativas en las concentraciones de gases de invernadero y polución en el aire (Le Quéré et al., 2020; Zambrano-Monserrate et al., 2020); ante la ausencia de turistas, algunas playas han podido ser limpiadas (Zambrano-Monserrate et al., 2020) y la ausencia de actividad industrial ha permitido la recuperación de cuerpos de agua dulce (Arora et al., 2020), permitiendo al planeta recuperar algo de su territorio. Sin embargo, el confinamiento alrededor del mundo también ha generado un incremento en desechos inorgánicos y orgánicos (Zambrano-Monserrate et al., 2020). Es evidente que las repercusiones han sido variadas.


La vida silvestre no es una excepción a los resultados de esta coyuntura mundial. ¿Será posible que algunas especies se vean beneficiadas por esta situación? La ausencia de personas podría abrirles la puerta para regresar a lugares de los que habían sido desplazadas por décadas de urbanización y presión humana, o encontrando mejores condiciones de vida frente a la ausencia de perturbación humana en sus hábitats actuales. Sin embargo, ¿qué ocurre con las especies que ya estaban fuertemente adaptadas a la vida humana? Estas podrían estar enfrentando nuevos retos (Rutz et al., 2020). En lugares donde las restricciones de movilidad son menos rígidas se ha visto un incremento en las visitas a espacios naturales adyacentes a los cascos urbanos que previamente no eran visitados recurrentemente; esto provoca una alteración de los ecosistemas (Bates et al., 2020). En este caso es difícil determinar el límite entre la anécdota y la realidad; sin embargo, lo que sí es fácil observar es que desde que inició el confinamiento hay más animales silvestres en ambientes urbanos (Arora et al., 2020).  


Las aves han sido uno de los grupos más beneficiados por la falta de actividad humana. Más aves han empezado a tener crías en áreas urbanas y ante la ausencia de tráfico en las ciudades, la calidad de los cantos ha aumentado. Fuera de la ciudad, las aves migratorias han empezado a ocupar, en mayor número, espacios poco frecuentados anteriormente donde la intervención humana era alta (Arora et al., 2020). Un ejemplo de estas aves migratorias sería la Tingua Azul (Porphyrio martinica), avistada en el parque del Virrey en Bogotá, por uno de los integrantes del Grupo Uniandino de Ornitología (GUO) en uno de sus paseos por la zona. 


Como es bien sabido, Colombia es el país con mayor diversidad de aves en el mundo, donde se pueden encontrar más de 1900 especies. Por ello, quizás no sea sorprendente escuchar que Colombia ha sido declarado el país con mayor número de avistamientos de aves por cuarta vez consecutiva, superando a países como Perú, Ecuador y Brasil (“Colombia es campeón mundial de avistamiento de aves”, 2020). Por esta misma razón es sorprendente enterarse que, gracias a la cuarentena, hemos logrado avistar nuevas especies en distintas localidades de nuestro país. La primera semana de julio en Meandro del Say, humedal ubicado entre la localidad de Fontibón y el municipio de Mosquera, un Carancho norteño (Caracara cheriway) y un Aura sabanera (Cathartes burrovianus) fueron avistadas por primera vez en dicha zona; gracias a estos registros, la cifra de Meandro del Say incrementó a 101 especies (“Aparecen dos especies de aves en Bogotá”, 2020), un número sorprendente para tan solo 26.2 hectáreas. De igual manera, en Medellín, en la segunda semana de julio, se logró avistar un Águila iguanera (Spizaetus tyrannus), que según informan fue avistada por última vez en Barbosa y Girardot en el 2014 (“Aves, monos, pumas y osos hormigueros”, 2020). Igualmente, es importante mencionar el aumento de aves que normalmente vemos desde nuestros balcones, tales como copetones (Zonotrichia capensis), mirlas (Turdus merula) y las comúnmente llamadas “abuelitas” (Zenaida auriculata), que hacen parte de nuestro día a día. 


A manera de conclusión, deseamos plantearles la siguiente reflexión. La especie humana se ha convertido en la especie dominante del planeta en los últimos miles de años, poblando cada rincón del planeta, modificando los ambientes naturales para satisfacer sus necesidades y afectando de manera importante cada ecosistema de la Tierra. Sin embargo, las circunstancias actuales nos presentan un panorama que rompe todos nuestros paradigmas como especie; nos enfrenta directamente con una cruel realidad, en la cual los humanos no somos más que una pequeña muesca en la historia del planeta y nuestra desaparición permitiría que la naturaleza eventualmente recupere su lugar. En estos años hemos podido ver cómo las actividades humanas han llevado al planeta a una encrucijada; la deforestación, el derretimiento de las capas polares y la extinción de diferentes especies son algunos ejemplos del daño que como especie estamos ocasionando. A pesar de la dominancia que tiene el ser humano sobre el planeta Tierra, no debemos olvidar que seguimos siendo un organismo entre millones que habitan este mundo, y ya sea con o sin nosotros, la historia de la tierra seguirá su curso. Hace 65 millones de años los dinosaurios que dominaron el planeta desaparecieron de este y hoy sus descendientes, las aves, están reclamando los espacios que hace tantos años fueron suyos. 



Referencias


Aparecen dos especies de aves en Bogotá durante la cuarentena. (2020). Semana Sostenible. Tomado de: https://sostenibilidad.semana.com/medio-ambiente/articulo/aparecen-dos-especies-de-aves-en-bogota-durante-la-cuarentena/52744

Arora, S., Bhaukhandi, K. D., & Mishra, P. K. (2020). Coronavirus lockdown helped the environment to bounce back. Science of The Total Environment, 742, 140573. https://doi.org/https://doi.org/10.1016/j.scitotenv.2020.140573  

Aves, monos, pumas y osos hormigueros: las nuevas especies avistadas en Medellín por la cuarentena. (2020, 9 de julio). Noticias caracol. Tomado de: https://noticias.caracoltv.com/antioquia/aves-monos-pumas-y-osos-hormigueros-las-nuevas-especies-avistadas-en-medellin-por-la-cuarentena

Bates, A. E., Primack, R. B., Moraga, P., & Duarte, C. M. (2020). COVID-19 pandemic and associated lockdown as a “Global Human Confinement Experiment” to investigate biodiversity conservation. Biological Conservation, 248(June), 108665. https://doi.org/10.1016/j.biocon.2020.108665 

Colombia es campeón mundial de avistamiento de aves por cuarta vez. (2020). El Tiempo. Tomado de: https://www.eltiempo.com/vida/viajar/colombia-se-lleva-el-primer-puesto-en-el-global-big-day-494880

Le Quéré, C., Jackson, R. B., Jones, M. W., Smith, A. J. P., Abernethy, S., Andrew, R. M., De-Gol, A. J., Willis, D. R., Shan, Y., Canadell, J. G., Friedlingstein, P., Creutzig, F., & Peters, G. P. (2020). Temporary reduction in daily global CO2 emissions during the COVID-19 forced confinement. Nature Climate Change, 10(July), 647–654. https://doi.org/10.1038/s41558-020-0797-x 

Rutz, C., Loretto, M. C., Bates, A. E., Davidson, S. C., Duarte, C. M., Jetz, W., Johnson, M., Kato, A., Kays, R., Mueller, T., Primack, R. B., Ropert-Coudert, Y., Tucker, M. A., Wikelski, M., & Cagnacci, F. (2020). COVID-19 lockdown allows researchers to quantify the effects of human activity on wildlife. Nature Ecology and Evolution. https://doi.org/10.1038/s41559-020-1237-z 

Zambrano-Monserrate, M. A., Ruano, M. A., & Sanchez-Alcalde, L. (2020). Indirect effects of COVID-19 on the environment. Science of the Total Environment, 728. https://doi.org/10.1016/j.scitotenv.2020.138813 


Por: Maria Elisa Mendiwelso Moreno, estudiante de sexto semestre de microbiología y biología, y Daniel Alejandro Gutiérrez Carrillo, estudiante de quinto semestre de biología


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