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Reforma académica: entrevista extendida con Carl Langebaek

Aquí la entrevista extendida que El Uniandino le hizo al vicerrector académico de Los Andes al respecto de la reforma académica. Para ver el artículo sobre la misma haga clic aquí.

Carl Langebaek, vicerrector académico de la Universidad de los Andes

En los últimos años hubo dos intentos de reforma académica que se hicieron públicos: la trimestralización y ahora esta. ¿Qué es lo que le molesta del estado actual de la estructura académica que quiere reformarla de alguna forma?


Las propuestas están hechas para discutirlas ampliamente y cambiarlas si se pueden mejorar. Lo más importante de la discusión sobre las propuestas ha sido el diagnóstico. Entre los elementos más importantes se debe señalar lo siguiente: un alto porcentaje de estudiantes se está graduando en más tiempo del que se estipula su cerrera, y además cerca de un 25% de estudiantes que ingresa a la universidad se retira. Si una carrera en el papel dura 4 años, la enorme mayoría de estudiantes debería graduarse en 4 años, a menos que haga doble carrera, porque de otra forma algo está mal diseñado. Otros elementos del diagnóstico tienen que ver con el exceso de carga, con la poca capacidad de aprendizaje en profundidad, con la existencia de cursos en los cuales muchos estudiantes no tienen el mejor desempeño, de cursos que muchas veces son muy grandes, y que muchos estudiantes no están seguros de lo que quieren estudiar. Nuestros currículos tienen que ser consecuentes con esos problemas. La universidad se ha caracterizado por la innovación pedagógica y curricular.


¿Qué es lo que académicamente diferencia a Los Andes de otras universidades?


Yo creo que Los Andes tiene, además de la calidad de sus profesores y estudiantes, una formación que no se concentra únicamente en lo profesional, sino que incluye una educación general que no ofrecen muchas universidades. Nosotros queremos que tengan una educación general amplia. Usted qué opina.


Para mí es la flexibilidad. Que uno pague por créditos y no por cursos establecidos.


Eso no es cierto, ustedes no pagan por créditos. Se paga por una formación, por un proceso de aprendizaje. El crédito es una medida de tiempo que se requiere para cumplir procesos de aprendizaje.


Claro, pero pragmáticamente si yo tengo un promedio por debajo de cuatro puede meter 20.5 créditos y si lo tengo por encima puedo meter 25, siempre con libertad sobre los cursos. ¿Cómo eso no es pagar por créditos?


Eso es otra cosa completamente distinta. Eso parte del concepto de que el estudiante que tiene un buen desempeño puede tener más carga. No es que el estudiante que tiene un buen desempeño entonces paga por más créditos.


Yo no veo esa diferencia tan grande. Si uno revisa, un currículo corriente tiene 17 créditos en un semestre. Entonces así usted no esté extracreditado igual tiene 3.5 créditos para moverse: adelantar, meter cursos de otras carreras, hacer una opción…


El estudiante está pagando por una educación, que entre otras cosas no es solamente que los profesores te enseñan, sino que parte del principio de que el estudiante juega un papel fundamental desde su autonomía. Ahora, que esa educación sea flexible no significa que se pague por créditos. Esto es un tema fundamental: todas las decisiones que se vayan a hacer frente a los currículos no son para hacerlos más rígidos, sino para hacerlos más flexibles, manteniendo la posibilidad de hacer opciones y doble carrera.


Demos un paso al costado. Si uno de los aspectos fundamentales para usted es la educación general, ¿qué papel juegan entonces los cursos CBU?


Es clave, importantísimo


¿No es contradictorio entonces que en la reforma se le hayan bajado los créditos al CBU?


No. Porque de nuevo, cantidad no es calidad. ¿Ustedes creen que es mejor estar en 8 cosas a la vez, haciéndolas a las carreras, que estar concentrado en 5 pero haciéndolas bien? Por supuesto que no, y esa es la diferencia. Efectivamente los CBUs se redujeron un poco en créditos; pero Español, que también es educación general, se subió un crédito. Proporcionalmente la educación general mantiene su misma importancia, ya hay nuevos planes de estudio aprobados, como Historia del Arte, donde el peso total de la educación general no se reduce. Pero, además, ahora los cursos CBU van a tener mucha más diversidad, y se reducen ciertas restricciones como tener que tomar un cierto número de tipo A y tipo B. Y van a tener dos características interesantes: la primera, que los profesores que están dictando esos cursos han compartido sus experiencias y se han discutido nuevamente y establecido los criterios que definen un curso como CBU. La propuesta se basa en que los mejores profesores dicten estos cursos. Y eso va a implicar evaluaciones de las competencias que desarrollen los estudiantes, ojalá no solo con ellos sino también con la ayuda de egresados. Esto es un acompañamiento pedagógico importante.Un último cambio muy importante: el tema de Colombia. Uno sale a ser ingeniero, matemático, o antropólogo, en Colombia. Colombia, y ahora más que nunca, es absolutamente clave para la formación del estudiante uniandino.


¿Quiénes se encargaron de esta parte de la reforma?


La comunidad. Existía un comité de CBUs que integraban tres decanos (Ciencias, Artes y Humanidades, y Ciencias Sociales) y el vicerrector. Ellos evaluaban las propuestas que llegaban de los departamentos. Ahora, para armar la reforma se les pidió a los decanos que propusieran profesores que participaran en las discusiones para hacer una nueva propuesta. El comité incluyó profesores y estudiantes, y se discutió durante un tiempo importante para la primera versión del documento. Luego esa propuesta se distribuyó ampliamente a los profesores. Ellos hicieron comentarios que llegaron al comité, lo que llevó a que se hicieran modificaciones en el documento original. Por último, la propuesta fue avalada por el Conse­jo Académico y el Comité Directivo.


¿Usted cuántos CBU ha dictado?


El único curso que dicto es CBU, y lo he dictado por varios años. Se llama Etnohistoria, el contacto entre indíge­nas y españoles en el siglo XVI. Este semestre lo retomé después de varios años y no fue presentado como CBU por el departamento de Antropología. Hoy solo los estudiantes de antropo­logía lo toman. Como vicerrector soy juez y parte de cuáles son los cursos CBU y por lo tanto no me meto en ese asunto.



Nosotros estuvimos hablando con el Comité Académico del CEU y hay puntos que distan mucho entre la visión de ellos sobre algunos aspectos de la reforma y lo que usted me ha expuesto. La preocupación más recurrente parece ser el tema de la flexibilidad, y yo les daría la razón antes de escuchar su respuesta. La flexibilización aumenta dentro de un programa, pero entre ellos pareciera reducirse. Esto nos lleva irremediablemente a hablar de la carga. Hablemos entonces de los nuevos topes: 16 créditos, 4 o 5 cursos simultáneos, o 48 horas de trabajo a la semana por periodo. Si un programa tiene en su plan modelo cada semestre entre 16 y 17 créditos, una persona que no esté extracreditada, ¿tiene solamente dos opciones? ¿O se atrasa y puede meter otros cursos por fuera de su currículo, o no lo hace?


Esta es la preocupación central. Pero es importante dejar claro lo siguiente: primero, las reformas de los programas se aplican con el principio de favorabilidad, es decir, ningún estudiante tendrá que prolongar su carrera o tomar más créditos de los que se contemplan en su programa por cuenta de las reformas; segundo, no se propone reducir el número de créditos de libre elección en esos programas. Las reformas hay que verlas de forma integral, las opciones también se están flexibilizando y las unidades están dialogando para compartir más. Así mismo el reglamento de homologaciones también se flexibilizó. Los estudiantes van a seguir con la posibilidad de hacer doble carrera y opciones, como lo han demostrado los programas que ya han sido modificados.


¿Pero en el doble del tiempo?


No señor.


¿Matemáticamente cómo si uno no está extracreditado?


De nuevo, las reformas hay que verlas de forma integral, no aplicando los topes planteados a los currículos actuales. Usted puede seguir haciendo doble carrera. Pero ojo, hoy en día no todo el mundo puede hacerlo tampoco: hay unos límites, eso no es nuevo. El do­cumento solo se refiere al tema de la carga total, no incluye otros elementos que darán flexibilidad. La gente va a seguir extracreditándose con unas re­glas, y ni siquiera hemos dicho cuál es el promedio para extracreditarse. To­davía no lo sabemos.


Pero qué es lo más probable, ¿que baje? ¿Que se mantenga?


No, no tengo ni idea. Esa es una discusión que no se ha dado. La extracreditación hoy tiene límites y los va a seguir teniendo, primera cosa. La segunda cosa, las dobles carreras se van a poder seguir haciendo. Nosotros sabemos que ese es un sello de la universidad y sin duda es muy valioso. Sin embargo, y en esto quiero ser muy claro, nuestra prioridad es un mejor aprendizaje y un diseño más adecuado de los currículos. Y es un mensaje complicado de mandar, pero tenemos que hacerlo: la doble carrera es una cosa que tenemos que preservar siempre y cuando a la gente le vaya bien.


Qué pena Carl, pero yo sigo sin entender cómo va a ser posible la doble carrera. Supongamos que no tengo todavía el promedio para extracreditación, lo voy a llamar A. ¿Cómo es posible que alguien haga una doble carrera sin tener un promedio por encima de A y sin demorarse el doble del tiempo?


¿Hoy hay un promedio para extracreditarse?



¿Entonces? No es algo nuevo. Es lo mismo


Pero ahora una persona con un promedio de 3.8 puede meter sus 17 créditos de la carrera y otros 3.5, y eso ya reduce el tiempo. Los nuevos currículos, en cambio, vienen muy ajustados al límite.


Yo he visto una sola propuesta: Química, mucho más flexible. Mire el efecto que tiene para hacer doble carrera que las cadenas de prerrequi­sitos no sean tan largas. En la única propuesta que hay de Ciencias bajan de 6 a 4. ¿Qué efecto tiene esto para las personas que quieren hacer do­ble carrera? Pues buenísimo. Además, todos los nuevos currículos sobre los que se ha avanzado son más flexibles que los anteriores y eso es garantía de que se podrán hacer dobles carreras, incluso más fácilmente, sin extracreditación. Los efectos de la flexibilización sobre la posibilidad de hacer doble carrera son buenísimos. Así lo demuestra Historia del Arte y Narrativas Digitales, por ejemplo. Ahora, también hay que dar un mensaje muy claro, y en esto no voy a ser populista: no se pueden hacer dos carreras en el mismo tiempo que una.


¿Y una Opción?


Opciones las que quiera


¿Con la nueva reforma?


Claro, si el número de créditos de las opciones se va a flexibilizar también. A ver, para el estudiante promedio, ¿cuál era la posibilidad real de hacer una opción cuando eran de 18 créditos? Implicaba un semestre entero. Ahora las opciones van a tener un rango mucho mayor, va a ser posi­ble hacer una desde 10 créditos.


Esas opciones eran 6 cursos de 3 créditos, se podían ver a lo largo de la carrera de tal manera que en sexto semestre se acababa sin ne­cesidad de estar extracreditado...


Sí, ¿y no lo vas a poder hacer ahora? Es que cuando uno entra con precon­ceptos fuertes es muy difícil escuchar. Cuando tienes opciones que van a ser de 10 créditos, se pueden volver 5 cur­sos de 2 créditos o 3 cursos de 3 cré­ditos y una actividad de 1. Se vuelve mucho más flexible. De ninguna ma­nera se acabará con la posibilidad de hacer opciones.


¿No podría ser efecto colateral?


No. Cada aspecto de la reforma será evaluado seriamente. Y no solo eso, el propósito de las reformas implica que la universidad tenga un conjunto de indicadores que permitan medir qué tan exitosas han sido. Todo lo que hagamos va a ser susceptible de evaluación y corrección. Repito: de ninguna manera se eliminará la posibilidad de hacer doble carrera. Es muy importante anotar que las reformas aplican a los estudiantes nuevos, y que siempre los procesos de transición tienen el principio de favo­rabilidad para los estudiantes.


Usted lo que me está diciendo es que si se implementa la reforma y en la práctica surge este problema, ¿están dispuestos a reconocerlo como tal y corregirlo?


Muy dispuestos. Paralelamente a la reforma se va a mantener un acompañamiento de planeación midiendo indicadores. Hay objetivos muy claros con la reforma. ¿Queremos disminuir deserción? Pues las reformas tienen que ayudar a acabarla. ¿Queremos que un estudiante se gradúe a tiempo? Entonces vamos a medirlo, sistemáticamente Y la reforma quiere hacer otras cosas. Mire, en el fondo, el mensaje es el siguiente: hay nuevas formas de aprender en el mundo, y nosotros tenemos que escuchar.


Por nuevas formas, ¿a qué se refiere?


Aprender haciendo, por ejemplo


Pero eso no es nuevo


No, eso tiene muchos años


Me refiero, no es nuevo en Uniandes


Claro que no, pero tiene sus limitaciones. Por ejemplo, Antropología, que es mi carrera. En Antropología una de las formas más importantes de aprender es hacer trabajo de campo. Hoy en día, el estudiante tiene el periodo intersemestral, de pronto una posibilidad de participar en un proyecto y hacer campo. No está curricularmente establecido, como estuvo hace 20 años cuando yo estudié. Teníamos un semestre entero donde era obligatorio hacer trabajo de campo.Ese aprender haciendo es fundamental. Y es que mire, hay una cosa que no debería pasar: recibimos a los mejores ICFES del país, sin ninguna duda. Los estudiantes que entran son buenos. Los egresados son buenos. Pero la universidad tiene el deber de hacerlo cada vez mejor.



Demos nuevamente un paso al costado. Hay profesores que me han dicho que algunos de los cambios que han hecho no los hacen por convicción pedagógica, sino para cumplir una directriz. ¿Qué le va a pasar a ciertos aspectos fundamentales de la reforma cuando pedagógicamente sean puestos en duda?


Primero que todo, las reformas no las va a hacer la Rectoría ni la Vicerrectoría, sino las unidades. En breve, los profesores junto a los estudiantes. La discusión curricular está centrada en los programas mismos, y deben darla los profesores junto a los estudiantes, porque estamos pidiendo que haya participación estudiantil. Y ojalá participen otros estamentos, por ejemplo, los egresados. Ojalá los llamen y participen. Si esto no es participativo, no funciona. Un aspecto central de las discusiones que han tenido los profesores es la necesidad de apropiación de los nuevos currículos.


Veamos un caso específico: los cursos con laboratorio. Ahora los laboratorios deben incorporarse como parte de las magistrales, que valgan un porcentaje. También deben desaparecer los cursos de cero créditos. ¿Qué le va a pasar, por ejemplo, a esa condición de la reforma cuando se la objete por motivos pedagógicos? Mejor dicho, cuando un profesor diga que a él le sirve más en términos de enseñanza tener dos cursos separados, con uno de cero créditos, que tener uno solo.


Primero que todo, los créditos son una unidad que identifica el tiempo necesario para cumplir con objetivos de aprendizaje, por lo tanto, no puede haber cursos de cero créditos. No se trata de eliminar actividades, o de quitarles a los profesores cursos, complementarias o laboratorios. De nuevo, son las unidades las que harán sus reformas y serán ellas las que diseñen esas actividades. Los cursos, las complementarias y los laboratorios son actividades que toman un tiempo que es necesario diseñar. Si para el desarrollo de esas competencias se necesitan dos cursos, pues tendríamos dos cursos en el currículo, con sus respectivos créditos.


Esto me lleva a preguntarle, ¿Qué rol van a cumplir entonces los decanos, los directores de departamento, y el vicerrector? Mejor dicho, ¿qué deben esperar los estudiantes y eventualmente exigirles a estas personas?


Lo que yo les pediría a los estudiantes es que participen en las reformas de sus departamentos. Todas estas preguntas que tú tienes son importantísimas, y es clave que se discutan ampliamente, sin prejuicios, de manera informada y con el objetivo de que esta universidad haga mejor su papel, en beneficio de sus estudiantes y de sus profesores. Va a ser un proceso participativo, en el que habrá un diálogo de profesores con estudiantes, con egresados, etc. Entre todos. No será un decreto, ni mucho menos. Va a ser una cosa que tiene que ser discutida en las unidades, porque además son las que mejor conocen su contexto. Las reformas tienen que ir en beneficio del estudiante.


Luego él tiene que estar involucrado


Por supuesto, todos los estudiantes tienen que estar involucrados


¿Y qué canales tiene para hacerlo?


Primero que todo está la representación estudiantil. Pero más allá de eso los estudiantes pueden ayudar a identificar problemas, y hacer propuestas. Es muy importante que los estudiantes participen en estas cosas.


Yo ya terminé con mis preguntas, no sé si usted quisiera agregar algo más.


En esto hay que mandar un mensaje muy claro: el proceso de reformas es para mejorar. Y esto requiere que se analice seriamente la información y se hagan propuestas para la construcción de una mejor universidad.


Entonces no hemos pasado el punto de no retorno


En la academia nunca hay puntos de no retorno. Lo que se haga hoy en 5 años se está discutiendo, y eso es perfecto. La universidad siempre cambia, porque el mundo siempre cambia.


¿Hace cuánto se viene cocinando esta reforma específica?


A partir del debate sobre trimestralización fue cogiendo forma la discusión sobre los principales elementos del diagnóstico, el cual, por cierto, varía enormemente de unidad a unidad y de programa a programa. En los debates, las posiciones diferentes ayudan a aprender cosas nuevas y ese ha sido el proceso de los últimos meses.


Es decir que no hay un límite para que las unidades implementen la reforma


No hay fechas límites. Es un proceso complejo y cada unidad avanza a su ritmo. Algunas, incluso, han hecho reformas en los últimos años claramente orientadas a solucionar los problemas planteados.


¿Y no le preocupa que si no dan el salto al tiempo vaya a ser problemático para gente con doble programa que termine con una carrera en un régimen y la otra en otro?


No, por la siguiente razón: la transición no va a afectar a un estudiante que haya entrado con el currículo anterior. Cualquier cambio que se haga, no le puede implicar a ningún estudiante más tiempo en la universidad para que pague más matrícula. Ese es un principio sagrado. Todos los cambios tienen que ir siempre pensando en la favorabilidad del estudiante.


Listo


Lo más importante es dar una discusión sin miedo, y sin prevenciones. En el país nos hemos acostumbrado a ellas, y las damos por sentadas. Los falsos rumores y la manipulación nunca serán los mejores argumentos. La comunidad uniandina afortunadamente está a la altura. Detrás de las propuestas de flexibilización hay una preocupación genuina de que Los Andes renueve su liderazgo. Todas las innovaciones que ha hecho Los Andes a través de la historia otras universidades las han copiado, y las han copiado muy bien. De tal manera que la obligación nuestra es seguir repensándonos y no estar contentos: siempre lo podemos hacer mejor.


Pero entonces en una frase: reformarnos sin miedo, pero sí con preocupaciones


Sin miedo, pero con el deber de participar y argumentar.



Por: Alejandro Lozada (a.lozada10@uniandes.edu.co)

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