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Once Upon a Time in Hollywood

Erase una vez… en el oeste, en américa, en la revolución… en Hollywood. Desde el título de su nueva película, Tarantino se sumerge en un trabajo profundamente nostálgico, casi una elegía a Sergio Leone en una primera escena, y que se va transforma en una veneración del western en las siguientes, en una exaltación de la industria cinematográfica de los sesenta y ante todo, una reflexión del cine que ha inspirado y conmovido al director de la mítica Pulp Fiction (1994).





La trama, si es que hay una trama definida, sigue a tres personajes que hacen difusa la línea entre la realidad y la ficción, desarrollando esa fascinación por la alteridad histórica en la imaginación de Tarantino que aparecía en el final de Bastardos sin gloria (2009). Rick Dalton es un actor que se topa de bruces con la decaída de su carrera, pasa de roles protagónicos a personajes antagonistas o a hacer apariciones pequeñas en otros shows de televisión. Su vida se narra en compañía de su mejor amigo y doble de acción Cliff Booth, otro personaje que, en paralelo a Rick, ve su carrera en el cine eclipsada por un nuevo Hollywood donde cada vez se hace más difícil encontrar un lugar para los dobles. Por último, aparece maravillosa Margot Robbie, viviendo el sueño de Los Angeles en el papel de una Sharon Tate que ve su carrera empezar a florecer, en contraposición al ocaso de Booth y Dalton.


La película se erige sobre un concepto transversal de nostalgia. No es sólo el arco del personaje de Rick, de sus dificultades para recordar sus diálogos, sus roles de segundo nivel y estar forzado a actuar en Spaghetti Westerns para revivir días de gloria. Cliff Booth deja de ser necesario en los sets, los productores no tienen necesidad de incluirlo y se reserva a actuar como el asistente de su amigo. El drama de los personajes de Pitt y DiCaprio se ve exacerbado por una Sharon Tate que ve su carrera despegar, su relación floresciente con un Polansky que acaba de lanzar el clásico Rosemary’s baby (1968), y que se mueve en fiestas con celebridades como Steve McQueen, la llevan a recorrer Los Angeles con la confianza y la seguridad de una diva de Hollywood.


Sin embargo, la nostalgia no es sólo una condición de los personajes. El grueso de la película de Tarantino es un tour de ensueño a una vida típica Hollywoodense retratada a partir de guiños técnicos a grandes directores que inspiraron el trabajo. Vemos a Rick lamentarse en un tráiler o a Brad Pitt alimentando a su perro a partir de saltos de corte en un mismo plano, una técnica con la que Godard sorprendió en À bout de souffle (1960). Las pausas características de Jules & Jim (1962) para hacer paréntesis y contar historias subyacentes de la trama principal que usaba Truffaut. Las secuencias en picado de los carros recuerdan a la cámara de Orson Welles en Touch of evil (1958), e incluso las secuencias en el Rancho Spahn parecen filmadas como una secuencia en que Kurosawa cambia los planos sobre sus personajes sin necesidad de cortar. Once Upon a Time in Hollywood es el producto de un Tarantino maduro, un resultado distinto a su cine de vanguardia de los 90. Las dosis de sangre y la mezcla del film noir con una comedia bizarra donde el diálogo tiene una importancia especial, definieron un rasgo estilístico catalogado como “tarantinesco”. La nueva película parece un renacer del cine clásico, se reserva los planos holandeses y los ángulos incomodos para los encuentros de Cliff con el clan Manson, pero hay momentos de lucidez en los que el director nos recuerda que sigue siendo una película del viejo Quentin.


El cambio de estilo en el momento en que comienza la última sección de la película, muestra el especial interés de Tarantino en imitar el cine, en detenerse 2 horas y 45 minutos en su filmografía a hacer una película para reflexionar sobre el cine. En febrero de 1969 con el personaje de DiCaprio regresando de Italia, con Sharon Tate embarazada, con Brad Pitt narrando como si fuera una crónica y con la aparición del Clan Manson en Cielo Drive imitando un falso documental, parece ser inevitable el final que vamos a ver. Sin embargo, después de una dosis de violencia y absurdo tarantinesco que prefiero dejar a la pantalla, Rick Dalton entra a la casa de Sharon Tate. En un encuadre picado, como si Tarantino estuviera manipulando la realidad al mejor estilo de un titiritero, con nostalgia nos pregunta “¿Qué habría pasado si…?"



Puntuación:


Guion: ★ ★ ★ ★

Música: ★ ★ ★ ★★

Fotografía: ★ ★ ★ ★

Actuación: ★ ★ ★ ★ ★


Calificación general: 4.5





Por: David Mejía Rave

Diseño: Paula Orozco

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