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No más Matildas en Colombia: ciencia hecha por mujeres

Cuál es la respuesta cuando se pregunta ¿cuál es el primer científico o científica que se le viene a la mente? El Uniandino le hizo esta pregunta a varias personas y típicamente la respuesta indica que a la mayoría le vienen a la mente personajes como Albert Einstein, Galileo Galilei, Nikola Tesla o Charles Darwin y con poca frecuencia aparecen nombres femeninos como Marie Curie o Eva Lovelace. En algunas respuestas, logran colarse en la lista nombres colombianos como Manuel Elkin Patarroyo o Rodolfo Llinás. Pero, ¿qué ocurre con las mujeres científicas, y en especial con las colombianas?



Según el programa STEM sin fronteras, menos del 30% de la investigación científica mundial es liderada por mujeres y solo un 35% de los estudiantes matriculados en carreras STEM (Science, Technology, Engineering and Math, por sus siglas en inglés) son mujeres. Para muchos, estas son razones para eliminar los estereotipos y potencializar a las mujeres en áreas STEM, lo cual es de vital importancia para disminuir las brechas de género. Teniendo esto presente, el 22 de diciembre de 2015, la UNESCO estableció un día internacional anual para reconocer el rol central que juegan las mujeres y las niñas en la ciencia y la tecnología. Este día se celebra cada 11 de febrero.


Este año, del 9 al 12 de febrero, se celebró a través de varios eventos virtuales, el Tercer Encuentro Colombiano de la Niña y Mujer en la Ciencia, organizado por la Red Colombiana de Mujeres Científicas (RCMC) y apoyado por varias universidades e instituciones científicas. Estos eventos buscaron acercar a las niñas y mujeres a la ciencia y mostrarles referentes femeninos colombianos, que permitan disminuir las brechas e incentivarlas para hacer ciencia en Colombia.


En los últimos meses ha tomado fuerza una campaña denominada “No More Matildas” liderada por la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) de España. Este movimiento, denominado así en honor a Matilda Joslyn Gage, la primera activista en denunciar cómo de manera sistemática se han ignorado los hallazgos en ciencia hechos por mujeres, busca destacar referentes de científicas para inspirar y fomentar a las niñas y adolescentes a seguir las carreras STEM.


En Colombia, uno de los grupos que se encuentra trabajando por esta causa es el Eje Niñas de la RCMC. En la iniciativa trabajan mujeres de diferentes áreas del conocimiento, para quienes la promoción de la motivación de las niñas en actividades que contribuyan a cerrar la brecha de género en disciplinas STEAM (las mismas áreas STEM + artes) es de vital importancia. El Uniandino habló con ellas sobre sus intereses y los resultados de su más reciente investigación “¿Quién habla de las científicas colombianas a niñas, niños y jóvenes?”.*


Angela Rojas, doctora en psicología de la Universidad de los Andes y coordinadora del Eje, menciona que han desarrollado un plan de trabajo con metas a 2023 para contribuir en la promoción del interés de las niñas en áreas STEAM. En el Eje, asesoran a organizaciones públicas y privadas interesadas en diseñar y evaluar planes de acción eficaces y sostenibles; organizan eventos de capacitación a docentes y cuidadores; y crean contenidos y material lúdico enfocado en promover el interés en niñas, niños y adolescentes en actividades asociadas a las disciplinas STEAM.



Para Rojas, no es suficiente traducir los hallazgos de los científicos a un lenguaje asequible, es necesario además contar con expertos en pedagogía, comunicación e infancia, de tal forma que los productos que se elaboren logren los objetivos para los cuales fueron creados. “Para divulgar el conocimiento científico se requiere, ante todo, interés en hacerlo y este interés no se forma mágicamente, esto implica un entorno rico en información y experiencias que acerquen a niñas y niños a la ciencia. Esas niñas y niños se convertirán en los científicos del mañana, los divulgadores de ciencia o los consumidores de información científica del futuro” comenta la psicóloga.


El Ministerio de Ciencias trata de promover las vocaciones científicas en niñas, creando programas como “Mujer + Ciencia + equidad”, el cual está destinado a apoyar, con un enfoque diferencial, a mujeres y niñas en condiciones de vulnerabilidad para que inicien estudios en las áreas STEAM. Pero como lo menciona Rojas, “decir que se “va a aumentar las vocaciones científicas de las niñas” como lo he leído en algunas políticas públicas, es no decir nada. ¿En qué fecha se tendrá ese resultado? ¿En qué regiones? ¿De qué edades? ¿En qué actividades? Todo esto sólo se puede lograr si hay un plan basado en evidencia, de lo contrario se seguirán desperdiciando los recursos con acciones desarticuladas sin posibilidades de ser evaluadas apropiadamente”[1] . Motivo por el cual, cuenta la coordinadora, el Eje está comprometido con la investigación orientada a identificar y transformar los factores determinantes que afectan la motivación de las niñas en actividades asociadas a las disciplinas STEAM.


El Eje Niñas de la RCMC está convencido de que para promover el interés de las niñas y jóvenes es vital conocer cuáles son las científicas, cuál es su área de experticia, donde se encuentran y cuál es su trabajo. Para efecto de la investigación “¿Quién habla de las científicas colombianas a niñas, niños y jóvenes?”, el grupo definió como mujer científica colombiana a toda persona que se identifica a sí misma como mujer y se encuentre registrada en el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCTI) o en su defecto se cuente con alguna evidencia de respaldo institucional académico de alguno de sus productos. La investigación logró identificar 77 productos con 141 científicas incluidas en ellos. “Estos corresponden a una mínima parte de las que están registradas en el SNCTI, la gran mayoría permanecen en el olvido, lo cual es terrible porque quiere decir que los hallazgos de sus investigaciones no se ha divulgado ampliamente y es un recurso que el país no ha sabido aprovechar ni para su población y desarrollo, ni mucho menos para potenciar este conocimiento hacia el exterior” comenta Rojas.


Esta investigación surge en un momento en el que pese a que existen múltiples programas e iniciativas para fomentar el interés en áreas STEAM, muchas de las interesadas no conocen quienes son las científicas colombianas que pueden convertirse en modelos a seguir. Según el Eje, estos resultados no solo ayudarán a visibilizar a las científicas y sus trabajos, sino que permitirán a este tipo de programas y organizaciones contar con herramientas para facilitar su labor. Dentro de los productos estudiados se encuentran juegos, audios, textos, páginas web y videos.


Rosa Pardo, pediatra, genetista y jefe de Servicios de Genética de la Universidad de Chile fue la encargada de revisar la categoría de juegos. Una de sus principales motivaciones al investigar este tipo de productos es la vinculación del juego en sus clases, que aunque son de posgrado y en el área de subespecialidades médicas, terminan siendo una herramienta de aprendizaje poderosa para el adulto, y mucho más en el caso de los niños. Sin embargo, se llevó la sorpresa de no encontrar un solo producto, “me dio mucha pena, porque es una herramienta bastante fuerte para poderle llegar a los pequeños”. Para Pardo, es importante divulgar lo que encontró, pues hay poca variedad y no está diseñado para la población objetivo de niños, niñas y adolescentes. El haber incluido datos y cifras es un paso muy importante. “Después de esta crisis de saber que no tenemos nada, es importante vincular docentes, cuidadores, padres, investigadores, psicólogos, gente de marketing, la empresa, para generar este tipo de productos, a bajo costo, accesibles y que se distribuyan ojalá para poblaciones indígenas y personas con discapacidades”. Para ella, un producto ideal sería uno que utilizara la anécdota y así acercara la ciencia a las niñas y a su entorno.


En el caso de los audios, la encargada fue Carolina Montoya, doctora en ingeniería civil de la Universidad de Leeds, quien trabaja en recursos hídricos y abastecimiento de agua. Ella esperaba encontrar muy poco, sin embargo, se enteró de varias iniciativas para divulgar la ciencia y las mujeres científicas. Pese a ello, las iniciativas están dirigidas para jóvenes mayores de 14 años y adultos, además están disponibles en internet y solo uno de ellos en la radio. Para Montoya, es indispensable tener en cuenta la inequidad que existe en Colombia en cuanto al acceso a internet y recursos tecnológicos como teléfonos inteligentes, tabletas y computadores, y así crear productos dirigidos especialmente a niñas y niños con diversas características sociales y geográficas. Un producto que ella cree puede ser útil es la creación de un videojuego con mujeres científicas invitadas de todas las áreas del conocimiento para hacer experimentos de laboratorio, diseñar un acueducto o conocer de las aves.


Melissa Díaz, maestra en Ingeniería electrónica, estudiante de la especialización en Estado, Políticas Públicas y Desarrollo de la Universidad de Los Andes y consultora en transformación digital y desarrollo, investigó sobre programas y series de televisión, encontrando un solo producto, el cual hablaba más de mujeres notables, que de científicas. En algunos casos le fue difícil identificar si estas mujeres estaban afiliadas como investigadoras a alguna organización, ya que no contaban con CvLAC y en Colombia aún es complicado centralizar información sobre los proyectos que se llevan a cabo a nivel local y regional. Para Diaz el uso de las tecnologías permitiría un mayor acceso a la divulgación, “es vital usar estas herramientas para divulgar la ciencia y hacer publicidad a todos estos productos que se han ido creando y desarrollando porque ese es otro problema, ya empiezan a haber productos, pero no tienen visibilidad”. Diaz considera que es relevante transmitir el mensaje más allá de los resultados científicos, “es importante notar que aparte de científicas, también somos personas de carne y hueso con dificultades personales y resiliencia, y que existen muchas formas de aportar a la ciencia”.


Siguiendo en esta línea, se encuentran los videos. Ivonne Tatiana Latorre, maestra en Ecología del Instituto de Ecología A. C. en Xalapa, México quien se dedica a la consultoría en educación, encontró más resultados. La mayor parte de estos se encuentran en el canal de MinCiencias. “Pensé que el número de revisiones sería menor, había canales con más de 500 videos de divulgación, pero menos de 30 hablaban de científicas colombianas. Sin embargo, fue interesante porque tuve una visión general de los temas, de lo que se divulga y de temas que son desconocidos para mi.” Para Latorre, incluir a los mismos niños y niñas para conocer sus intereses, permiten establecer metodologías apropiadas y mejores resultados, “para mí la enseñanza de las ciencias debe incluir interacción entre quien instruye y aprende. En ciencias es fundamental hacer, comprobar para motivar.”[2]


En el caso de los textos y páginas web, Rojas, quien tenía la hipótesis de que el número sería escaso, le impresionó que aunque hay varios que hablan de mujeres científicas colombianas, ningún libro dirigido a la población infantil se centró en la trayectoria de vida de alguna de ellas (al menos no en los productos que han identificado hasta el momento con contenido en español). Si bien es cierto que destaca los esfuerzos de quienes han desarrollado este tipo de productos, pues la mayoría no cuenta con apoyo económico para su realización, observa una falta de apoyo técnico para crear contenido innovador y entretenido de alta calidad. De tal manera que “además de incluir la información sobre las científicas colombianas pueda al mismo tiempo ofrecer una experiencia estética y lúdica a niñas y niños” comenta Rojas.


Todas ellas coinciden en que la investigación no solo revela el estado de la divulgación de los trabajos de científicas colombianas enfocados en la población infantil y juvenil, sino que abre grandes oportunidades para planear, diseñar y crear productos que permitan a las niñas encontrar referentes científicos más cercanos y palpables. Las cifras y los resultados de investigaciones como las de este grupo muestran la importancia de visibilizar el trabajo de las científicas colombianas, de cambiar los referentes tradicionales, que como estas científicas coinciden, suelen ser hombres extranjeros debido a la poca divulgación de la ciencia colombiana y de paso evitar más Matildas en Colombia.


*Para mayor información sobre esta investigación puede dirigir sus preguntas a la coordinadora del Eje, Dra. Ángela Rojas (am.rojas253@uniandes.edu.co)


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Por: Luisa Fernanda Chaparro

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