• El Uniandino

Ni claro Ni Oscuro. Un café bien tibio por favor



¡Vacunas! Son el tema del momento y lo seguirán siendo por otro buen rato. En un esfuerzo investigativo sin precedentes en estas últimas semanas se han empezado a distribuir en Reino Unido y los Estados Unidos, luego empezarán a ser distribuidas en otros países europeos y asiáticos. Pero eso deja una pregunta en la mente de muchos colombianos. ¿Cuándo empezará el proceso de inmunización acá? Nuestro siempre elocuente presidente, Iván Duque, parece tener la respuesta bastante clara. Según el gobierno han asegurado 10 millones de dosis de Pfizer, otras 10 millones de AstraZeneca y 20 millones por medio del Covax. No se cuenta con fechas concretas para la entrega de ninguna de estas vacunas. Además, todavía queda una última carta por jugar, el sector privado. Aunque el gobierno ha reiterado que serán los únicos distribuidores de la vacuna en el país, hay que recordar que por allá en marzo del año pasado también serían los únicos aplicando pruebas de COVID-19, pero tomó unos meses para que se autorizara a los laboratorios privados para que hicieran las pruebas también. Al fin y al cabo, los laboratorios y farmacéuticas son empresas y las vacunas tienen el potencial de convertirse en el producto #1 del mercado.


Tras las agitadas elecciones presidenciales del mes de noviembre Joe Biden salió victorioso. En el imaginario de muchos a pesar de su innecesaria y arcaica complejidad, la democracia estadounidense es de las más antiguas y respetadas del mundo. Pero no para Trump que terminó el año declarándose el ganador llamándola una victoria sin precedentes. Nadie sabe tanto de elecciones como él ya que su clara derrota lo llevó a emprender una serie de demandas contra distintos estados buscando en pocas palabras desaparecer los votos necesarios para ganar las elecciones. A pesar de ser completamente inútiles, todos estos esfuerzos tienen un costo y a Trump no le debe convenir sacar su billetera a relucir cuando se encuentra bajo investigación por evasión de impuestos. Afortunadamente, sus fervorosos seguidores no tienen problema en meterse la mano al bolsillo, para la primera semana de diciembre ya habían recaudado al menos 150 millones de dólares, mucho dinero y al parecer supera por bastante los costos de los esfuerzos por no dejar la presidencia. Aquello que se vio reflejado en el último evento que ha sacudido al mundo entero, literalmente se tomaron el capitolio de los Estados Unidos. Cual república bananera recibiendo un golpe de estado orquestado por la CIA, un evento que podría pasar como el final de temporada de una comedia llamada La Casa Blanca. Durante la ratificación de los votos del Colegio Electoral, una turba de seguidores de Trump irrumpió en el edificio en escenas similares a la apertura de las tiendas en un Black Friday, pero con intenciones un poco diferentes a comprar un PlayStation 5. Su objetivo era detener el proceso que terminaría de ratificar a Joe Biden como presidente, pero lo único que lograron fue casi acabar con el apoyo político de Trump. ¿Qué creían? ¿Que alegar por un robo electoral que no sucedió ondeando banderas en el edificio legislativo iba a evitar que se cumpliera con el proceso democrático de su país? No sé, realmente me es un misterio. Esto es la culminación de la zozobra que ha generado Trump, que según algunos de sus asesores salientes alcanzó a estar emocionado al ver las escenas posiblemente creyendo que esa barbarie lo mantendría en la presidencia. Además, para rematar ¡su discurso inicial parecía el de un padre explicándole a su hijo de 2 años que tienen que dejar de jugar! Para su decepción, una vez dispersados los disturbios el congreso continuó con la maratónica sesión y muchos de los republicanos que iban a retar los resultados se quedaron callados. Inclusive Mike Pence, vicepresidente y uno de sus más fervorosos seguidores, estaba indignado por lo ocurrido, por un momento la vida de los congresistas corrió peligro y eso al parecer colmó la copa. Ahora sin redes sociales, un partido republicano al borde de separarse en dos y habiendo finalmente reconocido su derrota, parece que el capítulo Trump finalmente ha terminado.



Al otro lado del Atlántico, Boris Jonhson, el primer ministro británico, rompió su silencio sobre el Brexit y anunció que después de unas largas y tortuosas negociaciones con la Unión Europa lograron llegar a un acuerdo satisfactorio para ambas partes. Todavía no se han revelado muchos detalles, pero queda en claro por qué los británicos se dieron cuenta muy tarde que no les convenía para nada el Brexit, el cual ganó en medio de una serie de campañas basadas en el populismo y las ya mundialmente famosas fake news. Con lo poco que se ha mostrado, parece que todo sigue igual para los británicos excepto que ya no son ciudadanos europeos ni pueden circular libremente por la UE. ¿Dónde van a pasar vacaciones ahora?


Por último hay que hablar de la única ley que se respeta sin falta todos los años en este país, la de subirle los salarios a los congresistas. Recordemos que la cifra del 5,12% se acordó desde el marzo pasado, cuando el país entraba en una cuarentena y su peor crisis económica en años. Ahora, 9 meses después y ya bien entrados en las consecuencias que ha dejado esta pandemia suena ridículo que la defensa de esta subida sea la constitución, cuando en realidad lo que falta es una carencia de iniciativa por parte del Congreso y del Gobierno que con sus mayorías en el Senado deberían por lo menos estar en la capacidad de reducir este aumento. Pero en fin, recordemos que vivimos en el país donde se celebra que el salario mínimo supere el millón de pesos (con subsidio de transporte incluído) y se olvida que terminamos el año con un total de 90 masacres, perdón, de “homicidios colectivos”.


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Por: Santiago Cruz. Estudiante de Ingeniería Industrial y Observador Preocupado de la Realidad



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