• El Uniandino

Narrativas Digitales: la carrera crossover y reloaded del siglo XXI

Entrevista a Sandra Sánchez


Desde el primer semestre de 2019 la Universidad de los Andes ofrece el pregrado de Narrativas Digitales como una propuesta innovadora. Para conocer sobre el programa y su desarrollo durante la virtualidad, El Uniandino entrevistó a Sandra Sánchez, la nueva directora del Centro de Estudios en Periodismo de la Universidad de los Andes (CEPER), unidad académica que creó este pregrado y nos cuenta sobre el origen, objetivo, progreso y futuro de Narrativas Digitales.


Sánchez se graduó de la Universidad de los Andes con un pregrado en Filosofía y una opción en Historia, también es doctora en Historia y ha centrado su investigación en la historia de las mujeres en la prensa y los medios. Ha sido profesora de planta del CEPER y ha dictado la cátedra de Medios y Poder desde el 2014 hasta el primer semestre de 2019 y otros cursos como Historia del Periodismo, De Grecia a Internet y Taller Corporal.



Narrativas Digitales es un programa de pregrado que lleva poco tiempo en la Universidad y muchos de los estudiantes aún no lo conocen ¿cómo explicaría de qué se trata el programa?


Narrativas Digitales es un laboratorio de comprensión del mundo, de hacer algo contando historias. Es un lugar de experimentación que ofrece un abanico gigante, que creo que es lo que está pidiendo la educación superior (por lo menos a nivel de pregrado); no una hiper especialización en seguida, sino tener la oportunidad de saberse para un sujeto de 17, 18 o máximo 19 años que todavía está en formación y en comprensión de sus posibilidades. A nivel humano es eso: un lugar de expansión y posibilidades de formación. A nivel profesional, es un laboratorio de comprensión crítica y acción sobre el mundo a través del uso de lenguajes fundamentales que están rigiendo en la sociedad y que lo seguirán estando: el audiovisual, el sonoro, el multimedial, el escritural y el corporal.


Entonces, ese es un lugar de significación, de crear sentidos críticos, y de construir en el presente lo que será la memoria del futuro. Esto que estamos haciendo nos va a dar esa profundidad de comprensión del mundo sobre ese pasado que es nuestro presente, y todo eso, remezclando lenguajes.


Nosotros enseñamos los lenguajes de forma segmentada. Tenemos que darles a los estudiantes una caja de herramientas para contar historias: si tú vas a resanar una pared necesitas la caja completa, no necesitas la lija y ya. Con esa caja de herramientas, técnicas y tecnológicas, hacemos mezclas y apropiaciones que superponen todos esos lenguajes. De esa manera, entendemos la carrera como ese lugar de acción donde las historias cobran importancia, porque somos seres humanos, seres que contamos historias y que así nos entendemos y le damos sentido a la vida.


¿Y cómo surgió la idea de Narrativas Digitales como pregrado?


Narrativas Digitales tiene un visionario detrás: el profesor Omar Rincón del CEPER. El proceso de consolidación fue como hacer un libro. Omar dijo “Narrativas Digitales”, nosotros leímos ese libro y, como lectores, hicimos lo que nos dio la gana: lo subrayamos, le pusimos banderitas y dijimos “Omar, esta hoja no va, esta no va, esta no va” y empezamos a reescribirlo entre todos. Todos hemos contribuido desde nuestros saberes.


De entrada el cuerpo de profesores está compuesto por periodistas de oficio, académicos, politólogos, antropólogos, historiadores, etc. Estamos creando y juntando mundos que componen ese universo de Narrativas Digitales. Entonces, en el proceso, se compuso una idea de cómo los miembros del CEPER podemos contribuir y florecer. Todo esto muestra la interdisciplinariedad de Narrativas Digitales.


“Nosotros como departamento entendimos claramente que el periodismo y la comunicación en este nuevo mundo y en el siglo XXI tenía que renovarse y que la configuración de sentidos pasa por esas mezclas y apropiaciones de distintos lenguajes”.

Nosotros como departamento entendimos claramente que el periodismo y la comunicación en este nuevo mundo y en el siglo XXI tenía que renovarse y, que la configuración de sentidos pasa por esas mezclas y apropiaciones de distintos lenguajes. Es una comunicación que todavía habla de las audiencias, de la teoría clásica. Sí, aún se usa. Pero, nosotros queríamos estar cinco pasos adelante. Yo estoy segurísima de que Narrativas Digitales, por más cheesy que suene, es una carrera que arrancó en 2019 que ya iba pensando en el 2025, y por eso la dificultad de entender qué es.


¿Es Narrativas Digitales como los otros programas de comunicación en el país? Se le compara mucho con pregrados como Comunicación Social o Periodismo, ¿qué ofrece Narrativas Digitales que otros programas no ofrecen?


Narrativas Digitales no es periodismo, eso es muy importante saberlo. Periodismo es un oficio de larga data que implica un craft donde hay un canon y unas reglas de cara a la sociedad. Es un crear historias que informan a una ciudadanía y les dan herramientas para ser mejores ciudadanos y contener al poder. Ese es como el ‘ABC’ del periodismo ortodoxo que sigue existiendo.


Nosotros empezamos a expandir el Periodismo, no para contar e informar, sino para dar sentidos y para generar memoria. Le apostamos a historias expansivas y experimentales que no solamente cuentan el hoy, sino el cómo llego yo a allá y qué consecuencias trae de una manera muy creativa.


Estamos menos enfocados en que la historia tiene que ser para que la ciudadanía contravenga y haga un contrapeso al poder. Creemos que se debe dar poder a la gente, sea lo que sea que cada colectivo y sujeto entienda como poder y resignificación de su mundo y de su propia vida.


Tenemos una mirada diferente a lo que es el poder. Ese poder en manos de los ciudadanos es menos recetado y rígido, lo cual, va acorde a nuestra paleta de cursos y cómo funciona el programa.


¿Qué ventajas le darán esos aspectos a los estudiantes a nivel profesional?


Imagínate tú un profesional sumamente versátil; alguien que entiende bien el poder de la comunicación. Esto es algo que comparte Narrativas Digitales con otros programas de comunicación: es un lugar de enunciación. Nuestro punto de enunciación no es el arte, ni la expresión desde el sujeto mismo, es la potencia de la comunicación de individuos y colectivos; el cómo se generan los relatos y las historias, y cómo las contamos. Esa es la clave.


Es así como tienes un profesional que, si le gusta el periodismo, puede desempeñarse muy bien. Pero también puede trabajar de maneras interesantes y críticas a nivel corporativo, porque ahora es el qué cuento y cómo lo cuento. Tú verás si tu apuesta es por lo público, por lo político o por el capitalismo -podrías llegar a contar las historias de Pfizer. Se crea un contador de historias y de sentidos que puede operar no solo en el periodismo como la fuerza y el abanderado de la ciudadanía contra el poder.


Entonces, ¿cree que Narrativas Digitales no forma un tipo de profesional, sino que le da algunas bases a los estudiantes para que decidan por donde irse?


El narrador digital sí tiene un cuerpo y carácter profesional que es la interconexión de saberes y esa suerte de nuevo polímata reloaded en la era digital.

Yo creo que es el profesional de esta época: es el profesional crossover, un regreso a la polimatía, pero actualizada y reloaded del siglo XXI. Pensemos en los artistas renacentistas: eran personas que tenían una mirada amplia y una comprensión panorámica y, sin embargo, esa comprensión panorámica le permitía cavar hondo. El narrador digital sí tiene un cuerpo y carácter profesional que es la interconexión de saberes y esa suerte de nuevo polímata reloaded en la era digital.


Narrativas Digitales es un referente muy importante de lo que nosotros como seres humanos, como seres profesionales y que actuamos en sociedad, necesitamos hacer: expandirnos en saberes.

El narrador digital es un humanista crítico, agudo, que tiene un megáfono comunicativo y saberes a su disposición. Eso es lo que todos necesitamos ser hoy. Narrativas Digitales es un referente muy importante de lo que nosotros como seres humanos, como seres profesionales y que actuamos en sociedad, necesitamos hacer: expandirnos en saberes.


Hay un proceso invertido en donde tú adquieres potencia crítica. Nosotros no los entrenamos solo en técnica -todo el mundo habla de los talleres, los lenguajes, el cine, no se qué- pero hay otra columna clave y son los cursos temáticos. Los cursos temáticos le dan el músculo del contenido, del porqué, para qué y qué contamos.



Nosotros ofrecemos eso como un lugar de enunciación y expansión polímata de múltiples saberes concentrados (sobre todo en la comunicación y su impacto social y político, que es lo que otras carreras tienen que pensar después). Los entrenamos con un músculo crítico, una caja de herramientas y luego los estudiantes profundizan en lenguajes, contenidos y visión crítica para salir a encontrar su idioma. El idioma de los otros ya está cansado, agotado y restringido. No quiere decir que nuestro idioma sea el único y el más potente. Tenemos que seguir trabajando en ello porque en los lenguajes también hay paradigmas que se van gastando. Me parece que uno de los problemas que está contraponiendo Narrativas Digitales es la ‘ñoñada’ que se cree que somos hyper hippie chics y que eso es lo importante en la carrera. No. El mundo, tal y como está, necesita esa intervención desde los lenguajes con una crítica que se gana a punta de entretenimiento y humor: un humor inteligente y formado.


Y entonces, ¿por qué en las electivas hay una sección delimitada solamente para Artes y Humanidades? ¿Por qué no son todos los cursos electivos abiertos para que el estudiante pueda profundizar en el área que desee?


Nosotros sí tenemos una franja importante de electivas donde puedes tomar lo que sea. Puedes ir a tomar cursos en las facultades de Administración, Ciencias Sociales o Economía. Lo que sí tenemos es otra columna que son los créditos en Artes y Humanidades.


¿Por qué las Artes y las Humanidades? Porque somos las que pensamos al ser humano, más allá de lo técnico, más allá de lo funcional, más allá de lo utilitarista. Esta es una lectura muy personal, no es la lectura de mis colegas, ni tendría que ser la del programa como tal, pero es: todo el mundo habla de la crisis de las humanidades. Yo creo que el mundo sin las humanidades es una veleta sin sentido, es un reproductor de los errores y de los hábitos de los seres humanos sin conciencia. Si hay un lugar de construcción de una visión clara del ser humano en su función existencial es aquí.


Artes y Humanidades es un lugar que configura la mejor versión de un profesional entrenado en la Universidad de los Andes quien es capaz de virar el timón con una propuesta sugerente y contundente.


En 2019-1 entraron 12 estudiantes al programa y actualmente en 2021-1 hay 192 estudiantes que tienen a Narrativas Digitales como programa principal o doble programa ¿Qué desafíos relacionados con las demandas del cuerpo estudiantil ha traído ese crecimiento exponencial?


Los desafíos son todos los de algo que crece estrepitosamente. Tenemos que multiplicarnos en funciones y apostarle a un crecimiento de costos y gastos técnicos y tecnológicos. También hay que negociar espacios para que los estudiantes estén cada vez mejor.


Sabíamos que esto iba a tener un gran impacto, y aún así a veces hemos recibido más estudiantes de lo que nos imaginamos inicialmente. El crecimiento sí es clave, pero es momento de consentir el programa y afinar algunos asuntos de sus temáticas y de sus trazos curriculares.


Otro reto ha sido sumar nuevos profesores al equipo. Esperamos poder seguir sumando profesores de planta porque los necesitamos. Eso genera una interlocución y una riqueza académica.


Tenemos que seguir creciendo, ese es un reto de la coyuntura actual en un lugar donde hay escasez económica. Tenemos que mostrar que necesitamos un apoyo de todas las instancias de la Universidad para poder seguir atendiendo a los estudiantes.


¿A qué creen que se debe el crecimiento acelerado del programa?


Definitivamente el crecimiento de Narrativas Digitales se debe a que hemos logrado identificar el cambio tanto en la comunicación, como en lo central de las historias y relatos que componen sentidos y memoria en nuestra sociedad. Eso nos ha puesto a crecer enormemente y a estar en la mira de todos.


Sabemos que llegamos en el momento oportuno; que estamos generando conversación en la sociedad colombiana y en la región. Además, ya se había abonado ese territorio con la maestría en Humanidades Digitales.


¿Qué impacto podemos esperar que genere el pregrado de Narrativas Digitales en la comunidad uniandina a mediano plazo?


El impacto de Narrativas Digitales, así como en el resto de la sociedad, ya se está viendo en la comunidad uniandina. La avalancha de solicitudes y el movimiento de muchos departamentos y facultades hacia una comunicación dinámica, interdisciplinaria e interlenguajes es una necesidad que está sobre la mesa de los directores y decanos.


Esta comunicación es vital porque existe la necesidad de generar vínculos, empatías y sentidos de aquello que cada disciplina hace casi por separado. Cuando logramos comunicarnos en estos lenguajes de modo crossover, con esas mezclas y apropiaciones, hacemos partícipes a otras personas de nuestros saberes y de nuestros conocimientos. Así vamos completando esa gran paleta de acción humana. Ya se está viendo el impacto y seguiremos constatando que estas habilidades de los narradores digitales son fundamentales para cualquier disciplina.


El pregrado apenas iba en su tercer semestre cuando empezó la pandemia, ¿qué tan difícil fue para el departamento adaptar los diferentes cursos a la virtualidad?


La pandemia nos estremeció académicamente en el escenario de la docencia. Sin embargo, Narrativas Digitales es un programa que bebe naturalmente del universo digital. La virtualidad tiene muchos retos, y estoy convencida de que no es la solución para la educación de ningún nivel; ni preescolar, ni primaria, ni secundaria, ni la educación superior.


La virtualidad implica un reto en la medida en que no es la respuesta para todo. Tenemos la gran ventaja en Narrativas Digitales que, como decía, nuestro programa bebe de lo digital, de la sinergia de las superposiciones y de las mezclas de los lenguajes que seguirán perdurando y estarán incrustados en la escena de lo digital.


Nosotros nos lanzamos allí, construimos, reformulamos rápidamente y contamos con la pericia de muchos profesores que se arrojaron a ese escenario y lo manejaron muy bien; no solamente en los talleres, sino también en los cursos temáticos. Hemos navegado muy bien, con interés, pensándonos la docencia y con ideas renovadas sobre la importancia de Narrativas Digitales y lo que el programa ofrece, pero anhelamos la presencialidad también.


Dado que el componente digital es propio del programa, ¿tomar las clases en el entorno virtual podría generar que los estudiantes aprovechen ciertas herramientas del entorno y sean más recursivos?


El entorno virtual es propicio para que los estudiantes de Narrativas Digitales creen hábilmente, afiancen saberes y sean expertise en el manejo de los lenguajes, la técnica y la tecnología. Sin embargo, es muy importante comprender que aunque nacimos en ese universo digital la conversación no se agota en lo digital.


Para nosotros sigue siendo muy importante la pregunta por lo análogo, porque a partir de ello se resuelven asuntos de lo digital. Entonces sí hay herramientas y recursos dispuestos en la virtualidad que incentivan la creatividad y el trabajo de los estudiantes de Narrativas Digitales, pero la virtualidad no agota todo. Lo digital se nutre de lo análogo así como la virtualidad sin duda necesita un referente de presencialidad para florecer.


Para terminar, si tuviera que describir el pregrado de Narrativas Digitales en 3 conceptos, ¿cuáles serían?


Primero, experimentación en lenguajes y comunicación; segundo, significados del presente y del pasado, sentidos y memoria; y tercero, puntos críticos, reflexivos, sociales y políticos.


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Por: María Paula Agudelo Carrasquilla



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