• El Uniandino

Lo que despertó la disputa por la Presidencia del CEU 2021

Era la mañana del sábado 5 de diciembre de 2020. Después de una extensa asamblea de rendición de cuentas una semana antes, unos pocos miembros del saliente Consejo Estudiantil Uniandino (CEU) llegaron al Auditorio Mario Laserna para lo que sería la entrega de la antorcha de la representación. Mientras alguien de la Junta saliente leía el juramento, los nuevos representantes extendían su mano derecha a la altura del rostro. Un unísono “sí, juro” se escuchó en el auditorio y en la videollamada de Zoom. Era cuestión de elegir al nuevo presidente para que los miembros del CEU 2020, que acudieron de forma presencial, pudieran hacer el empalme con sus sucesores unos días después. Pero no fue así.


En las actas publicadas por el máximo órgano de representación estudiantil de la Universidad de los Andes no quedaron registrados todos los acontecimientos ocurridos desde la asamblea de posesión del 5 de diciembre del año pasado. No hubo uno, sino tres intentos de elegir la cabeza del Consejo Estudiantil, la mayoría de estos en medio de un intenso lobby para quedarse con el cargo.


El festival de la gente que se quería lanzar


Conforme a los estatutos del CEU, la elección de Presidencia daba inicio a la asamblea. Después de presentarse ante sus compañeros, los candidatos tendrían que atravesar dos fases de votación. Inicialmente, se enfrentaría cada uno contra el voto en blanco como un indicador para demostrar si los representantes, en conjunto, los consideraban aptos para el cargo o no. Luego de responder preguntas, los vencedores frente al voto en blanco pasarían a la siguiente fase. En esta, los candidatos restantes serían elegidos mediante un conteo de borda; es decir que cada representante estudiantil ordenaría numéricamente a los candidatos, en la menor posición el de mayor preferencia y en la mayor posición el de menor preferencia. Se sumarían los puntos para cada candidato y el nuevo presidente del CEU sería aquel que tuviese la menor puntuación.


Valentina Ibarra, entonces presidente saliente del CEU, le comentó a este periódico que “por lo general la gente decide lanzarse en la asamblea [...] no siempre es seguro que lo hagan antes”. Aunque no está registrado en el acta, según la grabación que después fue borrada de Facebook por derechos de autor, inicialmente se postuló Manuel Ruiz, representante de Administración y Manuela Guzmán, representante de Ingeniería Industrial. Cada uno se presentó, expuso sus propuestas y respondió a las preguntas hechas por sus compañeros. Sin embargo, miembros de distintas facultades que entrevistó El Uniandino concuerdan que no tenían la suficiente convicción en estos dos candidatos para ocupar el puesto.


Ante la poca convicción otros representantes se postularon al cargo como opciones alternativas. Según la expresidente del CEU, “[Los nuevos aspirantes] contactaron al Órgano Electoral para preguntar si alguien más se podía lanzar a la Presidencia, esto luego de que los candidatos ya habían presentado sus propuestas”. Además de Ruiz y Guzmán, a la contienda por la presidencia se sumaron Luna Ramírez, representante de Música, y Fitzgerald Montoya, representante de Matemáticas. “Ahí empezó el festival de la gente que se quería lanzar”, nos comentó Daniel Ortiz, representante de Narrativas Digitales. Algunos miembros nos expresaron que en este punto cuestionaron el nivel de seriedad y preparación que tenían las candidaturas. “Se sentía por los comentarios que los candidatos no estaban preparados”, señaló Isabella Almonacid, actual vicepresidente del CEU.


Siguiendo lo contemplado en los estatutos, y sin que haya quedado registrado en el acta, los cuatro candidatos se enfrentaron en primera instancia contra el voto en blanco, pero ninguno lo superó. De acuerdo a los resultados electorales entregados por el CEU, Ramírez y Ruiz obtuvieron el 18.8%, Montoya el 37.5%, y Guzmán el 50%. La asamblea ya se había alargado por varias horas y sin haber elegido presidente aún, se decidió continuar con la elección de los miembros de la Junta. La de Presidencia se aplazó para la tarde, esta vez con más insumos por parte de los aspirantes.

Una vez se reanudó la contienda, Ramírez y Montoya desistieron; solo continuaron Ruiz y Guzmán. No obstante y siguiendo la tendencia de horas antes, Marlon López, representante de Ciencias Sociales, decidió lanzarse en plena asamblea. Se repitió el mismo proceso y solo lograron superar el voto en blanco López y Guzmán. Como quedó registrado en el documento electoral, estos dos últimos representantes se enfrentaron entre sí para disputarse el cargo y finalmente terminaron empatados con 23 votos cada uno, entre 46 votos de los 47 posibles.


En el Órgano Electoral tenían dudas sobre cómo proceder en este caso pues en los estatutos no estaba contemplado qué se debía hacer ante un empate. Mariana Aguirre, entonces vicepresidente saliente del CEU, le explicó a este periódico que acudieron al Código Electoral Colombiano y a un concepto en el que la Universidad Nacional recopila casos de empates en elecciones de representantes estudiantiles ante cuerpos colegiados. “En el artículo 183 del Código Electoral [...] está estipulado que si dos candidatos o candidatas empatan se va a sorteo y se escoge al azar el candidato o la candidata para el puesto. Nosotros decidimos no hacer esto [...] porque queríamos propiciar el ejercicio democrático y por eso volvimos a abrir las elecciones.” señaló Aguirre en la transmisión de la asamblea. En el acta se lee que se elegiría al presidente y vicepresidente el 12 de diciembre en una asamblea extraordinaria. Valentina Ibarra permaneció en el cargo hasta entonces.


Lo que disparó las alarmas


Una vez llegó el día de la asamblea extraordinaria solo había dos representantes en la lista de candidatos a la Presidencia, ambos de Ciencias Sociales: Marlon López y Andrés Galeano, representante de Ciencia Política que decidió lanzarse después de la asamblea inicial del 5 de diciembre, apelando a la decisión del Órgano Electoral. Manuela Guzmán se había retirado de la contienda.


Acto seguido, Guzmán pidió un espacio a la asamblea para aclarar las razones por las que se hizo a un lado. En su intervención dijo que había recibido presiones por su supuesta postura política y que le habían llegado rumores en los que se decía que ella pertenecía a las juventudes del Centro Democrático, y que por eso no debería estar en la Presidencia. Además, afirma que en estos comentarios la habían tildado de homofóbica y desestimado por su carrera. “No entiendo cómo mi carrera o postura política interferiría con mi postura en el Consejo”, expresó Guzmán antes de retirar de manera oficial su candidatura. Algunos miembros de la Junta Directiva 2020 contactados por El Uniandino tenían conocimiento o habían escuchado de esta situación antes de la asamblea. Uno de ellos nos contó que a su parecer “ella fue víctima de una campaña de estigmatización a raíz de una postura política”.


“El tema de Manuela empieza antes de las elecciones, la gente estaba haciendo lobby” nos explicó Laura Arias, representante de Ciencias Sociales y fórmula de Marlon López. Agregó que “para lograr el empate de Marlon con Manuela tuvimos que hacer un lobby gigante”. Tanto Galeano como López se contactaron con miembros de otras facultades para presentar sus propuestas en otro espacio. De acuerdo con representantes de Artes y Humanidades (Facartes) y Ciencias Sociales (Faciso), en las reuniones que la candidatura de López tuvo con ellos se habló de la posición política de Guzmán. “Luego del empate nos reunimos para mirar qué hacíamos porque ella era simpatizante del Centro Democrático y estas son posturas que no compartimos. No estábamos al tanto si era miembro de las juventudes del Centro Democrático”, le explicó Arias a El Uniandino. “Luego se filtraron tweets viejos apoyando ideologías de derecha. A partir de eso fue el revuelo para evitar que ella llegara a la Presidencia”, comentó la representante.


Después de la intervención de Guzmán, la entonces presidente del CEU, Valentina Ibarra, hizo un llamado de atención de manera general: “No deberíamos actuar como partidos políticos, eso puede ser un poco paila” dijo durante la asamblea. Así pues, se continuó con la sección de preguntas para López y Galeano. Para esta parte, se utilizó una aplicación que permitía hacer preguntas anónimas. Sin embargo, se les pidió a los representantes retirar el anonimato para evitar comentarios fuera de contexto. A pesar de eso, quedó registrado que se formularon preguntas anónimas insinuando que los candidatos supuestamente habían realizado, como estrategia de campaña, difamaciones contra sus contrincantes.


“Han llegado comentarios de que parte de la campaña de alguno de ustedes ha sido parte [de difamaciones] sobre los otros candidatos. Nos gustaría que, para evitar problemas y malentendidos, nos pidieron el favor de que nos (sic) contaran bien que pasó”, leyó la entonces presidente del CEU en una de las preguntas que le hicieron a los candidatos.

Como respuesta a esta inquietud, ambas campañas aceptaron que conocían las supuestas difamaciones. No obstante, los dos candidatos aclararon que no participaron en ellas. Puntualmente, Galeano dijo: “Desde nuestra Facultad estuvimos muy al pendiente (sic) de eso [...] yo no diría que haya construido mi campaña en torno a eso, pero sí creo que es importante aceptar que se hizo y que fue un tema que hablamos entre Facultad”. Por otro lado, López afirmó que el único rumor que escuchó fue el de las juventudes del Centro Democrático, “eso en torno a nuestra Facultad nos causó bastante curiosidad, lo hablamos mucho”, agregó en la asamblea. “ [...] También lo hablé personalmente con diferentes personas, pero no fue nunca en términos de campaña [...] fue en términos de preguntas”, aclaró López.


Acto seguido, de acuerdo con el acta, López perdió contra el voto en blanco con el 47.2% de la votación. Galeano ganó con el 83%. De modo que este último fue elegido como el nuevo presidente del Consejo Estudiantil Uniandino para el 2021.


La estrategia de los representantes de Faciso


Mediante testimonios de distintos representantes de Ciencias Sociales (Faciso), El Uniandino pudo reconstruir lo acontecido en Faciso durante la semana del 5 al 12 de diciembre, fecha en la que finalmente se escogió al presidente del Consejo Estudiantil. De acuerdo con varios representantes, en este periodo se sostuvo una reunión donde se determinó que Faciso debía tener un cargo en la Presidencia o en la Junta Directiva, en general, un alto cargo. No obstante, reiteraron que en la primera asamblea hubo un descontento generalizado entre los representantes de esta Facultad debido a la poca preparación que tenían la mayoría de los candidatos que se presentaron a la Presidencia del Consejo. Al respecto, Arias nos comentó que “no había mucha iniciativa para postularse [...] al ver que nadie se iba a lanzar, decidimos en conjunto que Marlon se tenía que lanzar como candidato de Faciso”.

De acuerdo con una representante de la Facultad de Ciencias Sociales, la desconfianza por la candidatura de Guzmán surgió en la primera asamblea cuando se les preguntó a los candidatos acerca de las estrategias que implementarían para disminuir las faltas disciplinarias dentro del Consejo. Allí, Guzmán se refirió al “castigo social” como una manera de contrarrestar el mal uso de los cargos de representación estudiantil. Según Guzmán, no utilizó esta expresión en términos despectivos o violentos. Sin embargo, este aspecto del discurso no fue bien recibido, pues al menos tres representantes de Faciso reiteraron que las posiciones políticas conservadoras que se le atribuían a Guzmán generaban aversión sobre su posible llegada a la Presidencia.

Así pues, comenzaron las estrategias de campaña. Representantes de Faciso le confirmaron a este periódico que uno de los objetivos era convencer a las facultades de Artes y Humanidades y de Educación para votar en bloque el día de la elección. Necesitaban mantener esa unión para evitar que Guzmán ganara. Sin embargo, la estrategia se vio afectada cuando Andrés Galeano, también representante de Faciso, decidió apartarse y lanzarse por su cuenta a la Presidencia del CEU, ya que tener dos candidatos de la Facultad dividiría los votos.

A raíz de esto, se organizó una reunión con todos los representantes de Faciso para que tanto Galeano como López expusieran sus propuestas. Luego de debatir y votar, finalmente López obtuvo el apoyo de seis de las ocho fórmulas de la Facultad. En este punto, Galeano aseguró que estaba de acuerdo con los resultados. No obstante, el día en que el Órgano Electoral entregó la lista de candidatos hubo dos sorpresas: el nombre de Guzmán no aparecía, mientras que el de Galeano, quien supuestamente se había retirado, sí estaba allí.

El bloque que se rompió entre los representantes de Facartes


Además de lo que sucedía en otras facultades días antes a la elección, los representantes de la Facultad de Artes y Humanidades (Facartes) también se encontraban consolidando un bloque que finalmente no prosperó.


Pudimos reconstruir lo ocurrido dentro de Facartes gracias los testimonios de miembros que entrevistamos, quienes tampoco estaban convencidos de la idoneidad de los candidatos que se lanzaron inicialmente a la Presidencia. En particular, según algunos de ellos, la molestia con Guzmán radica en la respuesta que dio sobre cómo involucrar a los estudiantes de Artes y Humanidades en una propuesta de “industrializar las carreras” para, por ejemplo, acceder a más prácticas universitarias. “Manuela dijo que no sabía cómo hacerlo y que tampoco le interesaba involucrar a Artes y Humanidades porque son facultades que no iban a estar muy ligadas a eso, pero que ahí veía cómo las metía”, expresó una representante, según lo que recuerda de la respuesta de Guzmán.


Casi todos se estaban moviendo en bloque. Fue así como al comienzo se decantaron por apoyar el voto en blanco. Una vez esta opción ganó, y con la posibilidad de contemplar nuevas candidaturas, Luna Ramírez, representante de Música, se lanzó en esa segunda ronda de elecciones pero no logró vencer el voto en blanco. Para la tercera ronda, cuando se conoció que Marlon López se iba a lanzar, el bloque conformado por algunos representantes de Facartes y de Faciso decidió apoyar en conjunto esta candidatura. Como nadie se quedó con el puesto, la campaña empezó tan pronto terminó la primera asamblea y se prolongó casi toda la semana.


De acuerdo con varios representantes de esta Facultad, durante estos días sostuvieron reuniones con Marlon López y Andrés Galeano. Con Manuela Guzmán no hubo ninguna reunión. Según afirman cuatro de los cinco representantes entrevistados en esta Facultad, la reunión que se sostuvo con López tenía el objetivo de hacer lobby y socializar propuestas, pero consideraron que tomó otro rumbo.“Lo que yo esperaba de la reunión era que se hablara de las propuestas, ver qué cosas se podían mejorar, qué cosas iban a servir, en qué se podía apoyar la Facultad, cómo podía haber una visión más horizontal de todo y que no fuera tan parcializado, y pues a final no fue eso, su respuesta fue ‘no, yo no trabajo con propuestas’”, afirmó una representante de esta Facultad.


Adicionalmente, estos mismos miembros de Facartes señalaron otro episodio que se habría dado en la reunión con López, aunque no todos hicieron claridad sobre quién o quiénes estuvieron involucrados. “[...] Hubo un momento en el que Marlon trajo a colación un tweet viejo en el que mostraba que Manuela era uribista”, dijo un participante de la reunión. Daniel Ortiz, representante de Narrativas Digitales, confirmó que se dieron a conocer trinos de Guzmán en la reunión: “Era muy de la típica idea de que ‘el pobre es pobre porque quiere’, ‘el que marcha per sé termina siendo un vago’, ‘es que ustedes quieren que todo se los regalen’, muy clichesudo”.


Por su parte, la representante restante negó el episodio: “[...] Nunca se habló directamente de las publicaciones ni de los tweets, ni nada, porque cuando se destapó todo el lío [en la siguiente asamblea] me acuerdo que todo el mundo en el grupo de Facartes fue como '¿de qué jodas están hablando? Nosotros no tenemos ni idea de lo que está pasando’”, dijo esta fuente. Los representantes entrevistados sostienen que esa reunión fue la causa del rompimiento de la representación de Facartes para la elección del presidente.


El Uniandino le envió varios correos electrónicos a Marlon López, quien en principio accedió a ser entrevistado, pero que finalmente no respondió a los mensajes subsecuentes. A la fecha de la publicación no hemos podido contactar al representante para conocer su versión de los hechos.



El hueco en los estatutos


Ante las presuntas irregularidades y las confusiones ocurridas durante la elección de Presidencia del CEU entran el Comité de Asuntos Disciplinarios y el Órgano Electoral. En primer lugar, el Comité de Asuntos Disciplinarios es el principal órgano de control del Consejo. Su labor se centra en vigilar que el trabajo de los representantes estudiantiles sea realizado bajo los parámetros establecidos por los estatutos. En caso de recibir un reporte de alguna falta a estos, el Comité está facultado para iniciar procesos disciplinarios que únicamente tendrán repercusiones dentro del Consejo Estudiantil. En segundo lugar, el Órgano Electoral se encarga de realizar y vigilar todos los procesos electorales que desarrolle el CEU. A diferencia del Comité de Asuntos Disciplinarios, este Órgano no tiene la potestad de imponer sanciones a los representantes estudiantiles, no obstante, en caso de encontrar alguna irregularidad dentro de un proceso electoral puede reportarla ante el Comité.


Al entrevistar a varias personas que han participado en instancias electorales y de control, y en contraste con las funciones de los entes previamente mencionados, El Uniandino ha identificado dos vacíos dentro de los estatutos del CEU. En primer lugar, estos no contemplan un procedimiento electoral en caso de que dos o más candidatos que compitan para un mismo cargo empaten en la elección. Por otro lado, no es claro si el Comité de Asuntos Disciplinarios se encuentra facultado para iniciar una investigación de oficio en caso tal de que un representante estudiantil incurra en una falta disciplinaria.


Francisco Mazo, miembro del CEU 2020 que dirigió la reforma de los estatutos, nos corroboró que en efecto no hay una norma que habilite o le prohíba al Comité de Asuntos Disciplinarios iniciar investigaciones por iniciativa propia. Recalcó que “cualquier miembro del CEU que tenga conocimiento del incumplimiento de un deber u obligación contenido en los estatutos tiene la obligación de informárselo al Comité Administrativo del Consejo Estudiantil o al Órgano Electoral, quienes iniciarán el proceso de notificación al Comité de Asuntos Disciplinarios”. De todas formas, Mazo considera que si un miembro de este Comité conoce de alguna posible falta, no debe esperar hasta que se reporte pues es su deber como representante activar los mecanismos establecidos en el reglamento interno del CEU.


¿Omisión del CEU?

Las opiniones dentro del CEU se encuentran divididas con respecto a las acciones que se debieron tomar en este caso. En cierta medida porque los estatutos contemplan como un deber de los representantes durante la campaña electoral la obligación de “respetar a los otros candidatos, en todas las manifestaciones públicas y privadas de su campaña” y, además, la de “no incurrir en prácticas de sabotaje de otros candidatos o fórmulas o del proceso de elecciones en general” y a la fecha no se ha iniciado un proceso disciplinario interno por el incidente en las elecciones.

Hay quienes aseguran que, debido a la manera en la cual se desarrollaron los hechos, el Consejo Estudiantil no contaba con las herramientas necesarias para tomar acciones concretas. Tanto Isabella Almonacid, actual vicepresidente, como Iván Romero, secretario general del CEU comentaron que, debido a que nadie realizó una acusación formal en contra de la aparente campaña de estigmatización, el Órgano Electoral no podía llevar el caso ante el Comité de Asuntos Disciplinarios. Además, sugirieron que no había claridad con respecto a quién se refería Guzmán cuando hizo la denuncia pública el día de la elección. Un integrante del Órgano Electoral 2020 señaló algo similar. “[…] Para ese momento y para las decisiones que tomamos no teníamos conocimiento, y sí, nosotros podemos reportar la falta, pero no sabemos lo que está pasando en todas partes”.


No obstante, un miembro del Órgano Electoral actual que compartía esta posición y que solicitó no ser nombrado, nos comentó que “en ese momento estábamos en la ronda de preguntas. No nos reunimos después para comentar lo que sucedió. Nunca pensamos ir más allá también porque Manuela no quiso que el tema llegara más lejos”. Por último, agregó que, si bien fue un error no haberse reunido después de la tercera asamblea para comentar lo sucedido, una vez terminada la elección había nuevas personas ocupando los cargos del CEU, quienes en su mayoría, no sabían la versión completa de lo que había sucedido.


En la misma línea, Milton Cataño, actual veedor, nos comentó que luego de las elecciones “muchas de las personas que estábamos en la nueva Junta no teníamos ni instrucciones, ni recomendaciones. A pesar de que leemos los estatutos detalladamente, no sabíamos qué hacer. Técnicamente no sabía cómo se abría un caso disciplinario. Lo supe después, en el empalme, pero mucho tiempo después”. Es más, según los estatutos, una de las funciones que debe cumplir la persona que ocupe este cargo de Junta Directiva consiste en vigilar el comportamiento de los representantes estudiantiles e incluso, tiene la potestad de realizar llamados de atención a los representantes cuando lo considere necesario. No obstante, hubo otra falla en Veeduría: nadie del CEU anterior estaba formalmente desempeñando ese cargo en estas asambleas, pues Manuela Joven, quien lo ocupó el año pasado, se declaró impedida en agosto de 2020 ya que estaba considerando reelegirse.


Por otro lado, una fuente del Comité de Asuntos Disciplinarios, que solicitó no ser nombrada, nos aseguró que sí se podrían poner en marcha acciones para atender este caso. Según esta fuente, en el caso de Guzmán consideraba pertinente siquiera iniciar una investigación, pues, lo sucedido fue “un tema de injuria en el que [Guzmán] se vio afectada, a tal punto, que renunció a su candidatura [...] Insinuar en campaña que alguien es homofóbico o que comparte este tipo de ideales, amerita un tipo de sanción para que eventos como este no vuelvan a suceder”. Luego de consultar con Guzmán, pudimos corroborar que hasta la fecha de publicación de este reportaje no se ha iniciado ningún tipo de actuación por parte de las entidades encargadas de manejar este tipo de asuntos.

Las reformas políticas del CEU 2021


El actual Consejo Estudiantil omitió la conformación del Comité de Asuntos Disciplinarios en la asamblea de posesión de diciembre. Así, la totalidad de los miembros se reunieron el 13 de febrero para llevar a cabo esa elección tal y como registra el acta de ese día, aunque no es claro con cuántos votos fue elegido cada uno. “Se postulaban personas, casi nadie se quería postular, y luego se votaba. Si pasaban el blanco quedaban”, nos dijo una representante de la Escuela de Gobierno. En la práctica no es nuevo que el Consejo Estudiantil pase por alto la elección de esa instancia en la asamblea de posesión como establecen los estatutos porque, según el acta de la reunión de Junta Directiva del 22 de enero de 2020, el CEU anterior también eligió al Comité de Asuntos Disciplinarios en febrero y no en diciembre.


El otro hecho clave en lo que va del año tiene que ver con su reglamento interno. Para que puedan renovar sus estatutos, se tiene que aprobar la creación de un comité accidental que sirva ese propósito. Esto último fue lo que sucedió en la misma reunión del 13 de febrero, cuando, según el acta de ese día, se creó esta instancia con el 87% de aprobación y se eligió a Laura Arias como cabeza del mismo. Una vez creado, y como no existe un parámetro sobre quiénes pueden hacer parte, queda abierto para cualquier miembro del CEU. Por ello, y porque quieren que el proceso sea público, es posible que el Comité se abra a estudiantes fuera del CEU, tal y como sucedió el año pasado. Dos representantes que no hacen parte de la Junta y uno que sí, le aseguraron a El Uniandino que existe la posibilidad, pues les comunicaron la intención a la totalidad de los miembros en la asamblea del 13 de marzo.


También, como pudimos establecer, se diseñó una política de strikes, pero en el acta no está definido su funcionamiento. Consultamos el asunto con Milton Cataño quien nos aclaró que “no se está introduciendo nada nuevo, simplemente es una formalidad de lo que ya se encuentra implementado en los estatutos”. De acuerdo con el veedor, los strikes son llamados de atención -verbales o escritos- que no tienen un propósito sancionatorio, sino que busca que se realicen máximo tres llamados de atención por semestre en donde el segundo sea comunicado de manera escrita, y el tercero iría acompañado de la apertura de un proceso disciplinario. Ahora, si no existiera esta dinámica que formaliza el proceso, aun así los estatutos facultan al veedor para realizar estos llamados de atención a los miembros del CEU.


De puertas para adentro


La elección de la Presidencia del Consejo marcó el clima entre los representantes en la actualidad. “El CEU está bastante roto. No le veo como salida pronta ni esperanzadora a esas tensiones. Se ve claramente que hay dos bandos”, nos dijo una miembro del Consejo Estudiantil que pidió reserva de su nombre. Por otro lado, una representante de la Escuela de Gobierno es más optimista: “Ahorita sí hay como muchos problemas [...] y como que la gente no está (sic) tan participativa como se esperaría. [...] yo creo que sí está dividido y hay muchas tensiones, pero así como que el organismo definitivamente ya no funciona, no”, comentó.


Queda por definirse el desenlace de los posibles procesos disciplinarios internos y reformas. Por lo pronto, se toma la percepción de algunos representantes del ambiente actual: “He hablado con varias personas, representantes y de la Junta, que de alguna manera sienten que hay momentos en los que el CEU no es un espacio lo suficientemente seguro. [...] En varias ocasiones me han manifestado que sienten que el CEU es un espacio en el que pueden salir a quemarlo a uno porque dijo A o B”, le expresó a El Uniandino un representante que nos pidió no revelar su nombre. De igual manera, Mariana Aguirre, anterior vicepresidente del Consejo, nos mencionó: “Creo que algo de lo que me arrepiento de no haber hecho fue poder decir eso con tranquilidad: ¿Por qué no es un espacio en el que de verdad se puedan escuchar todos los sectores?’ Yo sé que hay algunas posturas [...] que son muy impopulares, pero uno no puede andar censurando a la gente porque sí”.


Por: Juan Pablo Buitrago, Nicolás Huertas y Santiago Guerrero.



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