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La vida, incluso en la universidad, no es solo estudio

En esta entrada Laura Valencia, estudiante de la Universidad de los Andes, expone cómo el sistema de educación superior genera dinámicas nocivas para el desarrollo de los estudiantes. Menciona entonces que el tiempo necesario para ser estudiante en la Universidad de los Andes es demasiado y que, por tanto, se le resta tiempo disponible a otras actividades igual de importantes como son la vida social y familiar. Todo esto lo redacta en una carta dirigida al rector de la misma universidad, en la que invita a reflexionar sobre las exigencias desmesuradas y la necesidad de más tiempo separados del ámbito académico.


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Hace poco logré entender que la visión que normalizamos como vida universitaria no está del todo bien. Distorsionamos el sentido del deber y del mérito y dejamos que ocupe una mayor parte de nuestras vidas de la que debería. Salir con amigos, familia y dejar de estudiar para darle tiempo a otras cosas es más importante de lo que creemos. Le escribí una carta al rector, quien me contestó y me animó a no desfallecer. Por eso ahora quisiera extender estos pensamientos a más miembros de la comunidad uniandina como estudiantes y sobretodo profesores, quienes a mi parecer, tienen la mayor capacidad de generar un cambio. Quisiera abrir el debate y que reflexionemos un poco más sobre qué es la vida y la universidad.




Sr. Alejandro Gaviria

Rector de la Universidad de los Andes


Bogotá, 26 de abril del 2021


Querido Rector Alejandro Gaviria,

Le escribo esta carta porque estoy en desacuerdo sobre la forma en que la universidad ve la vida de un joven. Creo que el sistema de la universidad no está bien planteado. Este sistema no me dejó estar en duelo por la muerte de mi gran amiga.

“La medición de la dedicación académica del estudiante deberá hacerse por medio de la unidad del crédito académico, el cual equivale a 48 horas de trabajo en un periodo académico” (Reglamento del Estudiante, 2021, p. 38). Si una persona tiene 20 créditos en un semestre por semana debe dedicar a actividades netamente académicas 60 horas 8.5 horas diarias (7 días a la semana). Un adulto sano duerme 7 horas diarias lo cual nos deja 8.5 horas libres por día. 8.5 horas para desayunar, comer, dormir y transportarse en la caótica Bogotá. Finalmente, quedamos masomenos con 3 o 5 horas de tiempo libre al día, aproximadamente, durante 4 años de carrera. Con un día que se pierda en este esquema por cualquier eventualidad, que no es poco común en un país como Colombia, es imposible recuperar el tiempo perdido. Sinceramente le tengo esta pregunta ¿le parece ideal que un joven, durante 4 años, tenga solo 3 a 5 horas de tiempo libre? Ahora bien, estas cuentas no incluyen el tiempo que un estudiante se gasta en actividades académicas que también son importantes para su futuro como ser parte de asociaciones en la universidad, ser monitor o ser parte de grupos de investigación. Entonces, estudiantes que quieren ir construyendo una hoja de vida ya no tendrían 3 a 5 horas diarias libres, diría que tienden a tener 0. Asimismo, creo que en la vida de un estudiante, un joven con toda la vida por delante, el enfoque no debería ser solo estudiar. Este debe tener tiempo para formar recuerdos, relaciones, salir con sus amigos, pasar tiempo de calidad con su familia. En mi opinión, el sistema educativo actual no considera estas actividades.

Claro, usted fácilmente me podría decir que no cree que los estudiantes sigan estos horarios según los créditos al pie de la letra. Tiene usted toda la razón, no creo que muchos lo hagan. Pero esto sucede porque, como siempre en Colombia, nos toca amañar la ley para que se ajuste a las verdaderas necesidades. La Universidad de los Andes como institución que lleva más de 80 años lidiando con la juventud debería, más que cualquiera, saber qué necesita un joven estudiante y velar por ellos de forma integral, no solo por su formación académica.

Hasta ahora hago esta carta porque hasta ahora me doy cuenta que no es normal no tener tiempo para salir con amigos durante la semana, no es normal no poder salir los fines de semana a pasear una tarde a la Calera con la familia, no es normal no poder tomarse unos días para llorar a mi amiga. Me di cuenta de esto también porque fui de intercambio a Holanda y durante un año tuve la oportunidad de aprender y tener una vida social saludable. Se podía salir sin tener que, días después, clavarse por el tiempo perdido pues este tiempo de socialización estaba incluido en las cuentas de la universidad, incluido en mi formación académica. Importante anotar que yo, como buena uniandina, incluso tenía una clase más que todos mis compañeros y aún así pude tener una vida social tan buena como la de ellos. Tanto el sistema de la universidad como sus profesores entendían e incluían en sus cálculos que los universitarios son jóvenes y que la universidad es para estudiar, formarse para la vida de adulto, pero también para disfrutar con amigos y familia.

De todo corazón quisiera saber usted qué opina. He leído un par de sus libros y lo que me han hecho ver es que usted entiende la importancia de que los jóvenes hagan algo más que estudiar todo el día. Quisiera saber si estos pensamientos “rebeldes” míos están justificados o si por el contrario, no estoy entendiendo el sistema.


Un saludo cordial,

Laura Valencia

Por: Laura Valencia, estudiante de la Universidad de los Andes


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