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La verdadera solución al incremento de las matrículas

Actualizado: 22 de sep de 2018

César Olaya es estudiante de Ciencia Política y Filosofía en la Universidad de los Andes y fue uno de los estudiantes que negoció el pliego de peticiones con la universidad. Aquí su columna "La verdadera solución al incremento de las matrículas". Para contestar a la columna de César envía tu propuesta a preiodicoeluniandino@gmail.com



En días de agenda presidencial donde los candidatos buscaban desmarcarse programáticamente uno del otro, aparecieron ideas bastante innovadoras incluso para sectores que nunca reciben mayor atención como el de la educación superior privada.

Claudia López se desmarcó de las otras fórmulas vicepresidenciales, presentando como urgente la necesidad de crear una Superintendencia de Educación. Esta entidad tendría, entre otras funciones, la tarea de perseguir la ineficiencia administrativa e incluso sancionar a las universidades que se estén alejando de los fines misionales de la universidad, toda vez que las Instituciones de Educación Superior privadas parecen estar alejándose cada vez más de sus fines educativos-misionales para adentrarse en el mundo del mercado laboral y el capitalismo académico.

Ahora bien, esta propuesta sin duda abre una ventana de oportunidad para que las sucesivas alzas de las matrículas en las universidades privadas tengan un mayor control, al implicar una cultura de rendición de cuentas y una capacidad de agencia mayor en torno a sanciones y regulaciones (propias de una superintendencia). El Ministerio de Educación Nacional por su parte, como estamento de regulación, ha sido descalificado reiterativamente por su lentitud y selectividad investigativa, sin sumarle a ello los continuos conflictos de interés.

Una propuesta complementaria, la cual acerca nuevamente la regulación administrativa (Superintendencia) y la gestión universitaria (alza de matrículas), es la de establecer un tope de incremento del alza de matrículas calculado a diez años mediante un valor porcentual (por ejemplo, 10% o 20% del valor de la matrícula inicial). Dicho tope lo calcularía la hipotética Superintendencia de Educación mediante matrices específicas para las diferentes universidades privadas. Esta última propuesta ha sido una de las ideas con más fuerza entre los universitarios que participaron en el Encuentro Nacional de Educación Superior y que se organizaron para construir un pliego de peticiones frente a las políticas educativas del gobierno nacional.

Ambas propuestas no están exentas de posibles réplicas. En el primer caso, se ve con cierta desconfianza la idea de constituir una Superintendencia de Educación principalmente porque puede prestarse para violar el principio de autonomía universitaria al interferir en la clase de procesos institucionales con los que se desarrollan las universidades. Por otra parte, establecer un tope porcentual para el alza de matrículas genera un problema adicional para la generación de ingresos en las universidades privadas. En universidades de Inglaterra (Cambridge, Oxford) donde dicho tope ya se implementó, se tiene un déficit en ingresos por estudiante del 50%.

Así las cosas, la verdadera solución para responder a la asfixiante subida en los precios de las matrículas en universidades privadas, pasa por exigirles que las decisiones y retos misionales sean subsanados por medio de la propia gestión universitaria y no mediante el incremento en los precios, cuestión que como se ha propuesto debe atravesar la creación de la Superintendencia de Educación y el establecimiento de un tope de incremento en el alza de las matrículas.




Por: César Olaya

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