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Kickin’ Incredibly Dope Shit: una bocanada de aire fresco en medio del aislamiento eterno.

Carolina Sánchez-Rojas. Estudiante de Literatura y Diseño en la Universidad de los Andes.

Aquí su columna "Kickin’ Incredibly Dope Shit: una bocanada de aire fresco en medio del aislamiento eterno".Para contestar la columna envía tu propuesta a preiodicoeluniandino@gmail.com.



En medio de la cuarentena sin fin llegó el lanzamiento comercial de un disco que evoca mejores momentos. En simultáneo nos devuelve a tiempos en los que éramos mucho más jóvenes, cuando convenía ser ingenuos y llenos de esperanza, instantes donde recurrentemente caíamos a la merced del poder de la música, de los buenos amigos, de la adolescencia y la temeridad, de lo cual poco a poco nos hemos ido olvidando, pero que aún habita en nosotros, incluso en la adversidad. En abril, en tiempos de tristeza, cifras e incertidumbre, “K.I.D.S.”, el gran mixtape de Mac Miller llegó a todos los servicios y plataformas de streaming. “K.I.D.S” probó ser uno de los mejores álbumes que un artista contemporáneo ha llegado a tener en la industria musical y ser el paso perfecto del anonimato hacia la música mainstream. El pasado 13 de agosto, en el décimo aniversario del álbum, se anunció el lanzamiento en formato de vinilo además de la edición deluxe, con “Ayye” y “Back in the day”, dos canciones inéditas.


“K.I.D.S.” (Kickin’ Incredibly Dope Sh*t) es un álbum que se siente como un coming-of-age y sin duda definió el crecimiento musical y personal de Mac Miller. “K.I.D.S”. marcó y sentó un ritmo del cual partió y que a lo largo de su carrera reinventó y evolucionó hasta llegar a “Circles, su disco póstumo. Lanzado por primera vez en 2010, fue inspirado en la película “Kids”, dirigida por Larry Clark y estrenada en 1995, de la cual obtuvo la inspiración no solo para el arte de portada, al recrear la tipografía, los colores y la composición, sino también para la letra de las canciones, al citar directamente varias líneas del film, como sucede en “Kickin’ Incredibly Dope Shit (intro)”, canción que abre el álbum y que empieza con la voz de Telly, protagonista de “Kids”, hablando sobre el sexo como objeto de deseo en la adolescencia, acompañado por Miller, quien interviene al personaje, cambiando las líneas y refiriéndose ahora a la música como ese gran deseo. En una industria musical que se ha encargado de vender una y otra vez los mismos ritmos acompañados de letras que parecen más ornamento que composición, volver a escuchar las primeras producciones de Mac rompe con esa monotonía y nos entrega un álbum en el cual mezcla canciones mucho más melódicas como sucede en “Good Evening” o incluso incorpora sonidos mucho más inclinados al soul como en “Nikes on my Feet” y “Senior Skip Day”. De estos sonidos de soul hip-hop salta hasta llevarnos a ritmos mucho más marcados y rápidos, en canciones como “The Spins”, en las que adapta el beat y coro electrónico de “Half Mast” del dúo australiano Empire of the Sun y da cuenta de la variedad de sus versos y de su capacidad como rapero.


El lanzamiento de la versión de lujo en plataformas digitales es particularmente emocionante y nostálgica para aquellos que hemos seguido de cerca la carrera de Mac. Es un álbum que nos recuerda los años de adolescencia, la emoción de lo desconocido, del colegio y los amigos. Dentro deK.I.D.S.” está “Knock Knock” que fue mi primer descubrimiento de Mac Miller a los 13 años y ahora con 22 me devuelve a los momentos en los que, en efecto, “I was one of them kids” y me recuerda que alguna vez este fue el soundtrack de mi vida, del colegio, de momentos de diversión absoluta. Mi primer acercamiento a Mac fue como el de muchos a esa edad, con una necesidad inexplorada de meterme en el mundo de la música y darle vueltas a un álbum y precisamente eso fue lo que hice con K.I.D.S.”, vivir una época y unas emociones propias de la adolescencia. Épocas en las que transitábamos el mundo sin inhibiciones, en las que todo era emocionante porque la mitad de las cosas que hacíamos eran completamente desconocidas. Como lo pone el mismo Telly en “Kickin’ Incredibly Dope Shit (Intro)”: cuando eres joven pocas cosas importan, pero dentro de las pocas que lo hacen, está la música.


Ahora, algunas veces, este álbum se siente agridulce. Mientras más vueltas le doy, lo encuentro más amargo que dulce. La muerte de Mac Miller ha sido una de las pérdidas más dolorosas para la industria de la música. Desde “K.I.D.S.” sabíamos que Mac estaba hecho para ser de los más grandes en el género, pues con 18 años nos mostró un álbum cuidadosamente curado y producido. En definitiva, en este eterno aislamiento, tener “Kickin’ Incredibly Dope Sh*t” en diversos servicios de streaming es emocionante, se siente cercano, si se quiere, esperanzador, dentro de la coyuntura. Este es un álbum que permite escuchar una historia contada por ese Mac Miller que compartió su vida y su adolescencia con la nuestra y que nos permitió crear recuerdos de narrativas auténticas con las que hoy nos podemos sentir identificados de nuevo. Al final, este álbum nos marcó, se volvió nuestro coming-of-age y nos recuerda que “when you’re young, not much matters [but] when you go to sleep at night, you dream of music”.




Por: Carolina Sánchez-Rojas. Estudiante de Literatura y Diseño en la Universidad de los Andes.

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