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Hablemos de Kali Uchis, la rompecorazones

Actualizado: sep 24


El 25 de enero del 2018 el single «After the Storm» vió la luz en todas las plataformas del mundo, su interprete, Kali Uchis, era desconocida para casi todos en Latinoamérica y para más de uno -incluyéndome-, descubrir que era colombiana fue casi tan sorpresivo y emocionante como toparse con tremenda joya musical que se convertiría en una de las mejores canciones del año. «After The Storm», con un video surreal y tintes vintage, fue la ventana para que Kali Uchis, nacida en Pereira y criada en Estados Unidos, se diera a conocer en su propia tierra y llegará a países en los que por su estilo y sus composiciones se convirtió en una figura icónica de la escena musical de finales de la década.


En abril del mismo año lanzó su primer álbum de estudio Isolation, que como bien lo deja saber su título, es un álbum dedicado a lo beneficioso de saber, entender y disfrutar el hecho de que estamos solos en el mundo. El álbum goza sobre todo de una sinceridad femenina que sin miedo ni tapujos le canta a la liberación, al placer, a la aceptación de las condiciones por las que pasan muchas mujeres para obtener dinero y al drama de la migración. Además, aunque casi en su totalidad está en inglés, remata con un par de versos en español que dejan claras sus raíces y su clara identidad latina. Sin embargo, es justo ahí, en su representación de latinidad, en donde empieza el problema.


En Isolation, Karly Marina Loaiza -su nombre de pila- se pasea sin miedo por diferentes ritmos que pasan por el R&B, el indie e incluso el reguetón. La variedad de estilos en lugar de distraer a quien escucha el álbum, deja claro quién es la intérprete y qué busca transmitir. Con este lanzamiento Kali Uchis se acercó como nunca al público nacional y cada vez más, en entrevistas y publicaciones de sus redes sociales, mostraba con orgullo su origen y su deseo de pasar más tiempo en Colombia. También comenzó a hacer cada vez más evidente su intención de hacer un álbum solo en español que hablara de su cultura y que sirviera de voz para los latinos.


Pero este es el 2020 y no debería extrañarnos que pasen cosas raras. Hace un par de semanas salió en todas las plataformas «Aquí yo mando», canción que me recordó mi inconformidad hacía la representación -casi caricaturización- de la mujer latina en el mundo. Ni la transformación de Juanes de rockero a tropipopero, ni enterarme de que «Every Breath You Take» de The Police era una canción bien enfermiza, lograron romperme tanto el corazón como ese lanzamiento. El tema, inicia con un par de líneas de groserías en español y un vídeo no menos desagradable que incluye una pata de cerdo mutilada que acompaña un despampanante kit de armas. La canción, que se hizo en colaboración con la rapera estadounidense Rico Nasty, muestra a las dos cantantes sometiendo hombres con características físicas que hacen alusión, una vez más, a los pobres cerdos. La imagen de los hombres que, en el video, muestra una relación de poder que raya en la tortura, es una lamentable representación de lo que a lo largo de la canción va diciendo la letra “….haces todo lo que diga, aquí solo mandó yo, no es como y cuando pidas, ya me cansé de esas perras, soy tu obsesión como Romeo Santos”.


Tras una, no tan exhaustiva pero significativa, encuesta entre mis conocidos, vi que el desagrado era generalizado. «Aquí yo mando» intenta ser una canción de empoderamiento femenino que muestre que las mujeres no necesariamente tenemos que ser dulces, sino que al contrario podemos ser agresivas, pero que se desvía hacia una agresividad que no se entiende del lado sexual y consensuado, sino que por su estética y sus palabras transmite un mensaje de misandria y refuerzan el ya conocido estereotipo de la mujer latina que no es tímida y que usa sus atributos físicos para dominar al macho y obtener lo que quiere. Muy a pesar de las intenciones de Kali Uchis de luchar contra el uso de la figura femenina latina por parte de la industria para reforzar estereotipos, cae en su misma critica dando fuerza, además, a los estándares de belleza y erotismo creados por la cultura del machismo y la pornografía.


No hay una sola forma de ser mujer, y es tan válido ser tímida y recatada como no serlo, eso había estado claro en sus anteriores trabajos, pero lo que falla aquí coincide con el hecho de que por primera vez haya usado el español en casi toda la canción y que ese español parezca a veces fingido y clichesudo. En una entrevista para Rolling Stones, la artista contó cómo, a pesar ser el español su lengua materna, se sintió avergonzada y frustrada durante su última visita a Colombia por no saber qué palabras usar en varias entrevistas y eso desde el punto de vista lingüístico es más que entendible pues al crecer en un país mayormente anglófono en el que muchas familias migrantes evitan el uso de su lengua materna para evitar el rechazo de la sociedad hacía ellos o sus hijos, tener dificultades hablando su primer idioma es normal. Tratar de acercarse más al español para poder realizar sus proyectos, fue -como ella misma afirmó- su manera de reafirmar su cultura; pero, ¿qué pasa si ese acercamiento no se da de forma espontánea y natural y por el contrario se da en el supuesto de lo que es el español latinoamericano?


La relación de los idiomas con la intención comunicativa del lenguaje es estrecha e innegable. Los estereotipos ligados al español, son evidentes sobre todo en el cine y en la industria musical gringa cuya concepción de lo latino no suele ir más allá del reguetón. El tiempo nos dirá si esto no fue más que un desacierto en una cuestión de bilingüismo o si en efecto Kali Uchis es una rompedora de corazones latinos.


Por: Lina Rodríguez


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