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Estrato seis: los 310 puntos son negociables

Actualizado: hace 3 días

En cuanto a la selección de los colegios que tendrán admisión automática a la Universidad de los Andes, el criterio utilizado es público pero la lista de los colegios privilegiados no lo es. Y es que, según nuestra investigación, dentro de ese listado puede haber instituciones que no cumplen con el criterio publicado por la universidad. Todo parece indicar, además, que la decisión tiene fuertes fundamentos financieros, pues se prevé un déficit de hasta 100 mil millones de pesos para el próximo semestre. Pero quizás lo más sorprendente es que, aunque se promueve un sesgo hacia estudiantes de estrato cuatro, cinco y seis, dicho criterio no parece cambiar significativamente la población admitida cuando se utilizan los puntajes del Saber 11: simplemente se visibiliza un filtro que siempre ha estado ahí. 



La llegada de la pandemia a Colombia trajo consigo una serie de cambios a los que no estábamos acostumbrados. Entre otros, se aplazaron a nivel nacional las pruebas de Estado Saber 11, exámenes que no se habían aplazado nunca a esta escala, ni siquiera cuando tenían otro nombre. Esto hizo que un gran número de universidades tuvieran que replantear sus criterios de admisión cuando eran altamente dependientes de esos resultados. En Los Andes, cuyo criterio único era ese puntaje en la mayoría de los casos, la cosa tuvo que pensarse casi desde cero.


El miércoles 1 de abril, después de que se filtrara la carta que anunciaba la decisión de darle entrada automática a Los Andes a estudiantes de determinados colegios sin ningún tipo de prueba y de que un estudiante de la universidad cuestionara a Alejandro Gaviria al respecto, Los Andes publicó un comunicado en el cual se enuncian y explican los nuevos criterios de admisión temporales para el segundo periodo de 2020 (2020-2). 


El comunicado da cuenta de nueve criterios. Los estudiantes que se presenten pueden ser admitidos si realizan de manera exitosa la prueba de admisión virtual que está preparando la universidad (evalúa habilidades de lectoescritura, análisis crítico y razonamiento cuantitativo), si realizaron exámenes internacionales de culminación de bachillerato (con los puntajes requeridos por la universidad u homologables por el ICFES) o si fueron admitidos en el grupo uno en la Universidad Nacional durante los últimos tres años, o en alguna universidad internacional que se encuentre entre las primeras 100 del ranking QS, Times Higher Education o Shanghai del último año, entre otros.



Dentro del comunicado también se elaboró al respecto del criterio que abrió el debate en redes sociales, al establecer formalmente el ingreso automático de estudiantes de último año de 61 colegios del país. Según el comunicado, estas 61 instituciones fueron seleccionadas por la Universidad de los Andes mediante el siguiente cálculo: “el promedio de la prueba Saber 11 del colegio sobre los últimos tres años menos 1,25 desviaciones estándar del Saber 11 en ese colegio [debe ser mayor o igual a] 310. El umbral de 310 representa el punto de corte de admisión de la Universidad de los Andes para el primer semestre de 2020”. 


Las reacciones en redes sociales a favor y en contra de esta decisión no se hicieron esperar. El Uniandino contactó a Alejandro Gaviria y a Raquel Bernal, vicerrectora académica, pero ambos evitaron dar respuestas detalladas e insistieron en que, si bien entendían los cuestionamientos que surgían a partir de la medida, esta era una decisión que buscaba lograr equilibrio entre eficiencia (facilitar la admisión) y equidad. Por su parte, la vicerrectora nos comentó que actualmente se encuentran en una etapa de diseño e implementación de los nuevos componentes que requiere el proceso de admisión transitorio (en particular, la prueba de admisión virtual), por lo que irán resolviendo problemas en el camino. 



En otras universidades


“Lo que nos han dicho otras universidades es cómo va a cambiar su proceso, pero ninguna hasta ahora nos ha dado entrada sin ningún tipo de prueba”

El Uniandino se puso en contacto con otras universidades de Bogotá para entender sus procesos de admisión en el marco de la pandemia y la consecuente cancelación de las pruebas Saber 11. Representantes estudiantiles del Comité Directivo de la Universidad Javeriana y el Consejo Superior de la Universidad Externado nos aseguraron que estas instituciones aún no han anunciado cambios en sus criterios de admisión para el periodo 2020-2. En el caso del Externado, el único cambio oficial por el momento es que las entrevistas, que antes eran presenciales, se realizarán de manera virtual. También hablamos con la directora de pregrado del Colegio de Estudios Superiores de Administración (CESA), quien explicó que el proceso de admisión se está realizando combinando una entrevista virtual y las notas de bachillerato de los aspirantes. 


En el caso de la Universidad del Rosario, la mayoría de los pregrados solo exigen una entrevista virtual, mientras que la carrera de medicina requiere además la realización de la prueba Nova Virtual, y en los pregrados de finanzas y comercio internacional y economía los aspirantes pueden elegir entre entrevista, prueba Nova o video personal (“vlog”). “Estos nuevos criterios reemplazan el Saber 11 y estimulan las admisiones, y lo mejor es que motiva el encuentro con nuestros profesores y directores. Somos una universidad humanista, y el distanciamiento social nos acerca”, explicó la Directora de Mercadeo y Admisiones de esta universidad. 


En ninguna de estas universidades, todas privadas y con sistemas de admisión altamente dependientes del Saber 11, hay entrada automática para aspirantes de determinados colegios

Por su parte, la Universidad Jorge Tadeo Lozano mantendrá su política de admisión abierta para todos los inscritos: “Los recibimos porque, como universidad, tenemos la misión de que todas las personas tengan la posibilidad de aprender, crecer y tener una oportunidad de movilidad social”, explica Lucía Ortiz Cárdenas, exrepresentante al Consejo Directivo. Una vez admitidos, atraviesan procesos de nivelación académica, cuya necesidad se determina normalmente a través de la prueba Saber 11. En este caso, esto se hará a través de entrevistas y posteriormente con los resultados del examen de Estado, una vez lo puedan presentar, como explica Elizabeth Torres, Directora de Promoción, Admisión y Matrícula. 


En ninguna de estas universidades, todas privadas y con sistemas de admisión altamente dependientes del Saber 11, hay entrada automática para aspirantes de determinados colegios. Además, El Uniandino pudo corroborar con al menos tres colegios que están dentro de los 61 con admisión instantánea que ninguna otra universidad del país les ha propuesto una metodología similar: “Lo que nos han dicho otras universidades es cómo va a cambiar su proceso, pero ninguna hasta ahora nos ha dado entrada sin ningún tipo de prueba”, le dijo a este periódico una rectora que pidió no ser mencionada.



Cómo se tomó la decisión


Aunque esta decisión se discutió en el Consejo Académico en dos sesiones ordinarias y una extraordinaria, no tuvo el mismo nivel de discusión en la comunidad que otras decisiones previas

Dos fuentes confiables cercanas al proceso le contaron a El Uniandino que la decisión de admitir automáticamente a los estudiantes de los 61 colegios tuvo un fuerte matiz económico. Y es que la situación presupuestal de las universidades en el marco de la pandemia no pinta bien, como lo manifestó la Asociación Colombiana de Universidades (ASCUN) en esta carta que envió al Gobierno Nacional explicando su preocupación por el déficit financiero que se avecina y pidiendo apoyo financiero. Dada esta situación, el Consejo Directivo de Los Andes presionó al rector pidiéndole tomar medidas para evitar una posible quiebra: los peores escenarios de la universidad presupuestan un hueco de 100 mil millones para el próximo semestre, algo más de 14% del presupuesto. 


Como consecuencia, el rector le solicitó a las facultades limitar sus gastos y, al conocer que otras universidades ya estaban haciendo cambios en sus criterios de admisión, enlistó la ayuda de la vicerrectora académica, Raquel Bernal, para encontrar una forma de mantener el número de estudiantes matriculados lo más alto posible. Gaviria y Bernal (una persona de su entera confianza a quien trajo para reemplazar al anterior vicerrector académico, Carl Langebaek), a puerta cerrada,  compusieron los nuevos criterios de admisión expuestos en el comunicado. Aunque esta decisión se discutió en el Consejo Académico en dos sesiones ordinarias y una extraordinaria, no tuvo el mismo nivel de discusión en la comunidad que otras decisiones previas, lo cual se evidenció en la molestia de algunos profesores, de quienes normalmente reciben comentarios antes de implementar una política nueva, que incluso manifestaron públicamente su inconformidad al no ser incluidos en la discusión.





Cuando le preguntamos específicamente sobre el talante financiero de los criterios de admisión, Gaviria respondió: “Este es un momento de gran incertidumbre para las universidades en el mundo. Una caída en las admisiones tendrá por razones obvias implicaciones financieras. Pero la admisión cambió por el aplazamiento de las pruebas Saber 11. Sin ese aplazamiento esta medida no se habría tomado.”



Cuáles fueron los colegios y cómo se escogieron


La información que podemos compartir es aquella que se hizo pública a través del comunicado”

Todos los colegios que hablaron con El Uniandino manifestaron que la decisión de Los Andes los tomó completamente por sorpresa. Se enteraron por medio de un correo que fue enviado el miércoles 1 de abril en horas de la mañana a cada rector y, en los casos en que las políticas de protección de datos los permitían, directamente a todos los alumnos de último año de la institución. 


La vicerrectora académica, Raquel Bernal, nos explicó que “con base en simulaciones y modelos de predicción de nuestra Oficina de Planeación, no [hay] razones para anticipar un desbordamiento de la capacidad de la Universidad como consecuencia de estas medidas transitorias adoptadas en respuesta a la emergencia sanitaria”, y la representante estudiantil ante el Consejo Académico, Ana Salazar, nos dijo que “no parece un escenario realista que se vayan a matricular muchos más estudiantes de los que [la universidad tiene] la capacidad de atender, dada la situación actual”. Sin embargo, el Colegio Hacienda los Alcaparros y el Colegio Andino de Bogotá, el Colegio Diana Oese de Cali y el Gimnasio Calibio de Popayán declararon que sí prevén un crecimiento en la cantidad de estudiantes egresados que se matricularán en la Universidad de los Andes para el periodo 2020-2. 


A pesar de que este periódico pidió de forma insistente la lista de las 61 instituciones que serán admitidas con la norma temporal, de la rectoría no recibimos respuesta y en la vicerrectoría académica se negaron a darnos esa información. En palabras de Bernal: “La información que podemos compartir es aquella que se hizo pública a través del comunicado”. 


"[...] encontramos cuatro colegios (aunque podrían ser más) que, a pesar de no cumplir con los requisitos estipulados públicamente por la universidad, también recibieron la carta del rector: el Colegio Andino, el Colegio Anglo Colombiano, el Colegio Santa María y el Colegio Nueva Granada, todos de Bogotá"

El Uniandino revisó los resultados históricos del Saber 11 desde el 2017 hasta el 2019, datos que se encuentran abiertos para el público acá, y realizó el cálculo descrito en el comunicado de la universidad, esto es, el promedio del puntaje global menos 1.25 desviaciones estándar. Lo primero que hicimos fue filtrar las instituciones de calendario A pues esos colegios se inscriben al final del año y en averiguaciones preliminares concluimos que la carta no le había llegado a ninguna institución con este calendario. De los colegios restantes, nuestros números arrojaron que solamente 58 cumplen con la condición de superar el umbral de 310. Es decir, el promedio de los puntajes de los estudiantes en los últimos tres años menos 1.25 desviaciones estándar solo supera el valor de 310 en 58 casos. Para corroborar esta información, nos pusimos en contacto con todas las instituciones de la lista y pudimos confirmar que al menos a 34 les llegó la carta, las demás no nos han contestado al cierre de esta publicación. 


Adicionalmente, encontramos cuatro colegios (aunque podrían ser más) que, a pesar de no cumplir con los requisitos estipulados públicamente por la universidad, también recibieron la carta del rector: el Colegio Andino, el Colegio Anglo Colombiano, el Colegio Santa María y el Colegio Nueva Granada, todos de Bogotá. El Andino fue el más cercano al corte con un puntaje de 309.04, seguido por el Santa María con 307.38 y luego el Anglo Colombiano con 305.21. El caso más extremo fue el del Nueva Granada, que apenas alcanzó los 295.04 puntos de los 310 necesarios para pasar. Si 295 hubiera sido el corte, deberían haber sido incluidos 101 colegios según la base de datos del Saber 11 y una interpretación literal de la fórmula anunciada por Los Andes; 101 de los cuales 42 tuvieron mejor puntaje que el Nueva Granada. 


Asumiendo que todos los 58 colegios que cumplen el requisito recibieron la carta y sumándole los cuatro adicionales que no pasan el corte (que sepamos), en total serían 62 colegios los que van a ser admitidos de forma automática en la universidad. Curiosamente, en la respuesta que recibimos del rector a uno de nuestros correos, Gaviria afirmó que “el análisis identificó 63 colegios en siete ciudades”, información que no es consistente con la comunicación oficial (61 colegios en 10 ciudades). Quedamos entonces con tres números diferentes y muy poca claridad. 


Esto, por lo que sabemos, no deja de ser una coincidencia y nuestros cálculos podrían variar con respecto a los de la universidad si es que se utilizó alguna fórmula o filtro adicional a los mencionados en el comunicado público. En cualquier caso, haciendo pública la lista de los colegios incluidos tal vez se podrá esclarecer la diferencia.


Los cálculos del periódico se encuentran en código abierto en este repositorio y los resultados para los 101 colegios en la siguiente tabla. Los registros resaltados en verde claro corresponden a casos de cumplimiento del criterio y confirmación del colegio, mientras que los naranja claro corresponden a los cuatro colegios que quedan por fuera del corte y sin embargo recibieron la carta.




Los límites de la meritocracia


Si algo hizo el anuncio de ingreso automático fue desnudar un filtro que ya hacía Los Andes al trasladar los problemas estructurales que tiene el Saber 11 a sus criterios de admisión y no aplacarlos de ninguna manera

A pesar de que gran parte del debate que se dio en redes sociales tuvo como eje central la supuesta desigualdad de condiciones en los criterios de admisión de la universidad a propósito de la medida, el argumento únicamente se sostiene en su componente simbólico pues los datos demuestran que el Saber 11, colateralmente, también es un filtro sobre las condiciones socioeconómicas de los estudiantes. De hecho, como nos lo confirmó Ana Salazar, representante estudiantil ante el Consejo Académico, la lista está hecha de tal forma que, históricamente, los graduandos de esos colegios serían admitidos en Los Andes si se presentaran.


Esto lo sabe muy bien el rector: una de las primeras reformas que empezó a impulsar fue el tratamiento diferenciado en los criterios de admisión, como lo reportó El Uniandino en esta nota. Lo saben también los profesores, como nos dijo Juan Camilo Cárdenas, decano de la facultad de economía, en esta historia, y lo demuestra este trino de María José Álvarez, profesora coordinadora de la Maestría en Sociología de la universidad. Solo que ahora, cuando las preocupaciones del Comité Directivo de la universidad están enfocadas en evitar que se quiebre, los argumentos económicos cobran más importancia.



No por eso el debate deja de ser importante y seguramente se retomará una vez las condiciones actuales mejoren. Si algo hizo el anuncio de ingreso automático fue desnudar un filtro que ya hacía Los Andes al trasladar los problemas estructurales que tiene el Saber 11 a sus criterios de admisión y no aplacarlos de ninguna manera: aquellos con mejores resultados son de una pequeña élite económica, mayoritariamente bogotana. El Uniandino revisó el agregado nacional de los tres últimos años y comparó los números entre estratos. Estos son los resultados para los colegios de calendario B:



Los datos confirman lo que en Los Andes siempre ha sido un secreto a voces: su corte mínimo de admisión (310) deja pasar con comodidad a los estratos cinco y seis, al promedio de estrato cuatro y deja por fuera los estratos uno, dos y tres. Las únicas personas de estos estratos que son admitidas en la universidad se desvían significativamente del comportamiento normal de sus poblaciones (lo que se conoce como outliers) y luego deben entrar a competir por una beca.


La historia no es muy diferente si se mira el comportamiento histórico para todos los colegios (calendario A y B): 




Acá el mínimo de Los Andes se corresponde casi que perfectamente con el promedio de los resultados de los estudiantes de estrato seis. Nuevamente se quedan por fuera estratos uno, dos y tres, a pesar de ser la mayoría de los estudiantes, y solo pasan individuos con comportamientos significativamente distintos a sus respectivas poblaciones. El análisis se hace todavía más drástico si se tiene en cuenta que el umbral de 310 realmente es así apenas desde hace un semestre. Antes cada carrera definía su propio número y, salvo música, eran mucho más altos que 310, llegando inclusive a valores de 370 y más, como aparece en el boletín estadístico de la universidad. 


Cuando se contrastan estos resultados con la distribución de estratos en los colegios que tendrán ingreso automático (potenciales y confirmados) la conclusión se reafirma: a pesar de que el grueso de estudiantes a nivel nacional está concentrado en los estratos uno, dos y tres, a Los Andes entrarán, en orden de porcentaje, estrato seis, cinco y cuatro.



Lo único que la medida extrema es la distribución centralista de la universidad, situación que se ha intentado mejorar desde hace años. A pesar de que los resultados para Bogotá no son en extremo mejores que para el resto de regiones (Bogotá entendida como distrito), a diferencia del caso de los estratos, la gran mayoría de colegios con entrada directa a la universidad son de Bogotá: cerca del 60% (y más si se tuviera en cuenta a Cundinamarca, donde registran varios colegios que técnicamente quedan fuera de Bogotá pero cuyos alumnos son del distrito capital): 


Por supuesto, el problema no es solo de la universidad: Colombia es un país con profundas desigualdades fruto de procesos históricos complejos; pero también es cierto que utilizar pruebas como el Saber 11 como único criterio de admisión (que responde a la pregunta de a quién recibimos en nuestra comunidad) nos hace responsables de lidiar con sus propios problemas estructurales. Y es que, aún si Los Andes aceptara a cualquier persona, y luego el precio de la matrícula hiciera un filtro sobre los estratos bajos, el problema sería diferente: ya no es a quién recibimos en nuestra comunidad sino cómo hacemos para poder financiarlos.



Lo que nos quedó faltando


Después de todas las entrevistas, llamadas, bases de datos y análisis que realizamos, estas son las cuatro preguntas que le quedan a El Uniandino.



1. ¿Qué va a pasar con las becas y programas de ayuda financiera? Aunque lo preguntamos en dos ocasiones, no obtuvimos una respuesta específica. Es posible que el asunto de cuáles serán los criterios para otorgar becas y otros tipos de ayuda financiera dadas las nuevas condiciones (temporales) de admisión no esté resuelto aún. Si lo está, no nos han dado esa información.

2. ¿Cómo será el manejo de los cupos? ¿Se puede asegurar una “competencia justa” entre los estudiantes que provienen de los 61 colegios seleccionados y quienes no vienen de ellos? Según lo que nos explicaron dos fuentes oficiales, la universidad no tiene un límite de cupos por carrera (excepto en los casos de medicina y psicología). Sin embargo, teniendo en cuenta que la universidad no puede aumentar su capacidad exponencialmente, quisiéramos saber de qué manera se va a determinar quiénes ingresan y quiénes no en caso de que exista la necesidad de poner un límite. Dado que pueden presentarse aspirantes que cumplan con los requisitos de admisión pero no pertenezcan a las 61 instituciones favorecidas por la universidad, ¿qué criterio pesa más cuando haya que “cortar cabezas”?

3. ¿Cuáles son los 61 colegios y por qué el listado no es público? El Uniandino logró confirmar 38 colegios que hacen parte de los 61 (¿o 62? ¿63?). Esto mediante cruces de bases de datos, correos y una buena cantidad de llamadas y mensajes de texto, ya que no pudimos acceder directamente a la lista.


No entendemos qué impide hacer pública la lista de colegios a los que pertenecen los estudiantes que serán admitidos de manera automática en caso de inscribirse a Los Andes. ¿Tiene algo que ver con el hecho de que en esa lista puede haber colegios que no cumplen con el criterio publicado por la universidad?

4. ¿De dónde salen los cuatro colegios que, según los cálculos de El Uniandino, no cumplen con el requisito establecido por Los Andes?


Entendemos que puede tratarse de un error de interpretación y/o aplicación de la fórmula utilizada por la universidad según el comunicado emitido. En dado caso nos gustaría entender cómo fueron los cálculos realizados por Los Andes para seguir sus pasos y corregir nuestro error.





Por: Alejandro Lozada Cortés, Isabella Mejía Michelsen y Valentina Pardo Gómez



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