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El bombardeo de reseñas y los videojuegos: el poder del jugador como arma de doble filo

Actualizado: 22 de sep de 2020


Uno de los lanzamientos más esperados para el presente año fue The Last of Us: Part II (TLOU2), la secuela del juego del mismo nombre lanzado en el año de 2013 originalmente para la Playstation 3 que, en diversas ocasiones, ha sido aclamado por distintos sectores de la comunidad alrededor de los videojuegos como la prensa especializada y los propios jugadores. Llega el mes de su lanzamiento, junio, y el juego da bastante de qué hablar, pero no por las razones esperadas: The Last Of Us II se ve envuelto en una serie de controversias que van desde problemas internos en la empresa desarrolladora, decisiones creativas que no son del agrado del público y una ola inmensa de críticas negativas por parte de los usuarios. La validez de todas estas críticas es algo que puede ser debatible, pero es un hecho que este juego fue afectado por la práctica del bombardeo de reseñas o, mejor conocida por su nombre en inglés, review bombing.


En pocas palabras, el bombardeo de reseñas es una práctica en la cual grupos de personas se organizan para escribir grandes cantidades de reseñas alrededor de un producto para afectar la valoración que este tiene y que, usualmente, realizan un juicio y se fundamentan en factores que no están ligados a los contenidos que el juego ofrece. Por ejemplo, un lanzamiento con un precio considerado como excesivo puede originar un bombardeo negativo, esto para mostrar el descontento de los consumidores. Es importante mencionar que este fenómeno no se reduce solamente al ámbito de los videojuegos; pues puede presentarse alrededor de cualquier producto que pueda ser valorado. Pero en este caso, este fenómeno se ha incrementado en los últimos años gracias a la aparición de portales dedicados a recopilar reseñas -como Metacritic- o la inclusión de herramientas que permiten a los usuarios dar una opinión sobre sus juegos, como en el caso de la plataforma de Steam y su sistema de reseñas.


Desde el 2008 con casos como el de Spore, un juego de simulación de dios que fue bombardeado negativamente por la incorporación de un sistema que limitaba las modificaciones que le podían realizar los jugadores, hasta el caso de TLOU2 , el bombardeo de reseñas no es algo nuevo ni mucho menos inusual. Es una práctica que difícilmente va a desaparecer ya que se ha establecido como una herramienta para el consumidor que permite tomar un rol activo en distintas cuestiones que conciernen al mundo de los videojuegos. Pero, al igual que todo, esta práctica tiene sus propios matices: si bien puede ser utilizada para un fin “noble” como el de demostrar descontento alrededor de prácticas abusivas en la industria, también puede ser usada como una forma de generar una campaña de desprestigio alrededor de un videojuego por razones que, en muchos casos, no tienen un fundamento significativo y solo sirven para reproducir actitudes tóxicas. Con base en lo anterior me parece adecuado clasificar a dicha práctica en dos tipos: positiva y negativa. El bombardeo de reseñas es una herramienta poderosa de la cual los jugadores se han apropiado, pero, en ocasiones, resulta ser un arma de doble filo.


El bombardeo positivo: el poder del jugador como agente de cambio.


Hablemos un poco del bombardeo de reseñas positivo. Si bien es cierto que el propio término puede denotar una función netamente negativa, la verdad es que puede ser usado de forma positiva para distintos objetivos que, de una u otra manera, están encaminados a construir una comunidad más sana alrededor de los videojuegos. Puede que los bombardeos negativos sean mucho más populares y lleguen a opacar a aquellos casos a los que me estoy refiriendo en este apartado, pero existen y valen la pena ser reconocidos.


Uno de los primeros usos que me parece importante mencionar es el bombardeo para aumentar la calificación de algún juego; y es que sí, este fenómeno no solo se limita a realizar reseñas negativas en grandes cantidades. Las reseñas positivas pueden ser usadas para mostrar apoyo a una empresa gracias a las decisiones que toma, pues son consideradas como justas y beneficiosas para esta comunidad. Para no ir muy lejos está el caso de Assassin 's Creed Unity, un juego de ficción histórica ambientado en París lanzado originalmente en el 2014 y que fue bombardeado positivamente en el 2019. A pesar de haber contado con un historial de reseñas que lo calificaron como un juego mediocre (tanto por la prensa como por los usuarios) sufrió un pico de reseñas positivas en la plataforma de Steam en el mes de abril. ¿La razón? La empresa desarrolladora, Ubisoft, lo puso gratis para todas las personas como un tipo de homenaje a la catedral de Notre Dame que había sido dañada por incendios y que se encuentra presente en el escenario del juego. Esta acción fue recibida positivamente por gran parte de la comunidad seguidora del juego y que se organizó para elevar un poco la calificación general del juego.


Lo anterior funciona básicamente como un sistema de recompensas: las empresas realizan una acción positiva y son recompensados con reseñas positivas que pueden, por ejemplo, ayudar a aumentar las ventas. El bombardeo positivo es una buena forma de orientar esta práctica, pues todos los implicados salen ganando. Pero los aspectos positivos de esta práctica no se quedan allí. Como fue mencionado al principio, gran parte de las posibilidades que brinda el bombardeo de reseñas se encuentran alrededor de ser una herramienta para recoger la voz de los consumidores y, en muchos casos, protestar en contra de prácticas que, dependiendo de quién la vea, implican un abuso en contra de la comunidad. Organizarse para demostrar descontento y en varios casos exigir cambios es una posibilidad que ha sido aprovechada en diversas ocasiones.


Tal es el caso de Star Wars Battlefront II de 2017, publicado por Electronic Arts, que tras su lanzamiento fue bombardeado con críticas negativas antes de su lanzamiento, las cuales enfatizaban la presencia de micro transacciones dentro del juego que eran necesarias para acceder fácilmente a personajes, armas, customizables y en general gran parte del contenido del juego. Tras un recibimiento tan negativo, los desarrolladores implementaron una serie de cambios que facilitaron la obtención de este tipo de cosas sin tener que gastar aún más dinero real. Situaciones parecidas a la anterior son constantes y ejemplos hay de sobra con base en diversas razones: desde juegos como Batman: Arkham Knight que, en 2015 en su lanzamiento para computadores, fue bombardeado negativamente por presentar una gran cantidad de bugs, errores y en general tener una optimización bastante mala, hasta juegos de la talla de Grand Theft Auto V por acciones por parte de su desarrolladora, Rockstar Games, hacia proyectos de terceros que permiten la inclusión de modificaciones realizadas por la comunidad.


Es bastante notorio que el bombardeo de reseñas críticas es una herramienta poderosa para darle voz a los jugadores y sobre todo para hacerle saber a distintas desarrolladoras aquellas acciones que están bien y aquellas cosas que necesitan ser cambiadas con urgencia. Pero como ya se mencionó, esta práctica tiene otra cara, en la cual en vez de lograr un cambio positivo simplemente se quiere afectar a un juego y aquellos que están detrás de él. Cabe entonces preguntarse ¿Qué pasa cuando esta práctica pasa de ser un instrumento de descontento y cambió para convertirse en una arma cuya razón de ser es un disgusto personal injustificado?


El bombardeo negativo: la abundancia de críticas tendenciosas y tóxicas.


En algunos lugares se ha mencionado cómo el bombardeo de críticas está relacionado exclusivamente con una forma de protesta contra una empresa, pero distintos eventos han demostrado que no es una práctica uniforme y rígida en cuanto a sus objetivos. Además de que recientemente ha empezado a cambiar para mal. Así mismo, varios de los casos de bombardeos de críticas que más han sonado lo han hecho por ser ataques que, más allá de enviar un mensaje o intentar cambiar algo, se reducen a disminuir la nota de un juego para afectar las ventas de este debido a razones que no tienen un fundamento sólido, pues no hacen referencia al contenido que ofrece y que, en varios casos, no pasan de ser un producto de resentimiento personal en contra.


El caso del juego que inauguró este texto, TLOU2, es el ejemplo perfecto para ilustrar este punto. En páginas tales como Metacritic o la sección de calificación otorgada por Google, este juego cuenta con una proporción de críticas negativas considerable, pero al momento de revisarlas es posible darse cuenta de que algo anda mal. Si bien, varias de estas críticas cuentan con su respectiva justificación o simplemente representan la opinión del jugador alrededor de los contenidos que ofrece la entrega, otras simplemente se reducen a realizar bromas alrededor del odio que recibió; realizar ataques personales a miembros detrás de su desarrollo por perseguir una agenda política específica y, en ocasiones, entradas que tienen un montón de letras o palabras sin significado alguno, con el simple fin de validar la suma de otra crítica negativa más. Otro caso que contó con bastante popularidad fue el bombardeo que recibió Death Stranding, un videojuego de mundo abierto desarrollado por Kojima Productions y lanzado en noviembre del año pasado. Si bien es cierto que el juego dio de qué hablar por aquel entonces por una propuesta que no fue del gusto de toda la comunidad, también es posible ver cómo fue bombardeado negativamente de forma injustificada. Varias de las críticas que le otorgaban un 0 en Metacritic, por ejemplo, hacían referencia al carácter narcisista y pretencioso de la cara más notable del proyecto, Hideo Kojima; otras lo tachaban como una decepción absoluta. ¿Hacían referencia a algún apartado notable del juego como su jugabilidad, historia o apartado sonoro? No realmente. El objetivo fue afectar la puntuación del juego independientemente de las razones otorgadas en las reseñas.


Es cierto que las personas no están obligadas a realizar ensayos completos alrededor de su disgusto por un producto al momento de publicar una reseña; esa es la diferencia entre un consumidor corriente y alguien que se especializa en la valoración de estos. Es decir, la opinión desde el punto de vista de quien juega también debe ser tenida en cuenta. Pero es necesario tener en cuenta la diferencia entre un comentario negativo fundamentado y una entrada hecha por la simple razón de unirse a ataques coordinados. El punto es que todas las reseñas que hacen parte de estos fenómenos de bombardeo no se refieren directamente a la calidad general de un juego y tampoco se empeñan en exponer aspectos específicos o compartir datos e información general que ayuden a los desarrolladores a mejorarlo con el tiempo (como ya fue expuesto con anterioridad). Puede llegar a suponerse que una forma de contrarrestar este fenómeno es simplemente tratar de ignorar todas estas reseñas y fijarse en aquellas que valgan la pena, pero su magnitud trae una serie de consecuencias negativas significativas para la comunidad.


La más visible es que el bombardeo de reseñas negativas puede engañar a jugadores que se encuentran interesados en adquirir un juego. Es importante tener en cuenta como, en muchos casos, este tipo de reseñas injustificadas pueden tener serias implicaciones alrededor de un juego, particularmente en el apartado de ventas. No es un secreto para nadie que las calificaciones otorgadas a un videojuego por parte de los usuarios pueden llegar a convertirse en un factor determinante en la decisión de comprarlo o no, más aún en un contexto en el cual la prensa especializada no es vista como una fuente objetiva o seria en el tema. Si bien al analizar a fondo estas reseñas se pueden encontrar las particularidades que ya mencioné anteriormente, lo más visible sigue siendo la puntuación general del producto en cuestión, la cual termina por ser el objetivo principal de esta práctica. Que cuente con una nota baja acompañada de un color rojo ya de por sí es un indicador de desconfianza en el consumidor. A lo anterior se le suma que la cantidad de reseñas que surgen de esta práctica, al ser tan grande, termina opacando completamente aquellas que de verdad pueden aportar al público para que este genere una opinión sólida y que cuente con elementos para tomar una decisión fundamentada al momento de comprar un juego.


También es importante mencionar cómo el bombardeo negativo ha provocado que todos estos portales de reseñas ya mencionados hayan empezado a tomar acciones. Con todo este revuelo alrededor de TLOU2, por ejemplo, Metacritic tomó la decisión de deshabilitar la opción de realizar reseñas por un total de 36 horas después del lanzamiento, para que las personas tuvieran un tiempo considerable de probar el juego para evitar reseñas sin un fundamento sólido. De la misma manera, en varias ocasiones en las que se ha presentado este fenómeno estos portales han optado por borrar gran cantidad de reseñas negativas para que la calificación del juego en cuestión no se viera tan afectada. El bombardeo de reseñas negativo ha llegado hasta tal punto que ha sido necesario ponerles un freno a las opiniones de las personas. Aunque las medidas mencionadas con anterioridad son medianamente “leves” y pueden funcionar, no es de extrañarse que sean el punto de partida para mecanismos mucho más estrictos para regular el uso de la libertad de expresión de los usuarios. No pienso que sea necesario llegar al punto de que la opinión de las personas tenga que ser controlada para evitar este tipo de abusos, pero si este problema persiste estos portales no se lo pensarán dos veces para ser mucho más rígidos alrededor de esta cuestión.



En fin, el bombardeo de reseñas es una práctica que cuenta con un poder inmenso que puede ser usado para diversos fines. Es importante tener en cuenta la responsabilidad que esto conlleva. Está más que demostrado que es posible utilizar esto a favor de la comunidad de los videojuegos, para parar diversos abusos por parte de las empresas y, en general, obligar a que estas entreguen productos de calidad y que tengan en cuenta a su público. ¿Por qué usarlo para un fin que solo se enfoca en reproducir comportamientos tóxicos? Es entendible que puedan existir disgustos y razones personales que produzcan rechazo hacia algún juego, pero puede que realizar ataques coordinados sin fundamento no sea la manera adecuada de proceder al respecto. El bombardeo de reseñas tiene un poder enorme que puede ser usado para acciones realmente buenas, pero es una lástima que su fama provenga de un uso con connotaciones completamente negativas. Es lo que conlleva ser un arma de doble filo.

Por: Héctor Escamilla


Diseño e ilustraciones por: Valentina Duque

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