• El Uniandino

Del Rojo al Negro

Entrevista a Andrés Pinzón sobre los cambios estéticos y estructurales de la arquitectura en Bogotá.


Desde los chircales en el siglo XX hasta nuestros días, el ladrillo es uno de los materiales más usados en la construcción de estructuras en Bogotá. Pasando por tradicionales obras en Las Cruces o La Perseverancia y llegando a los barrios más marginales de la ciudad, el color rojo siempre ha resaltado en el paisaje.


Durante los últimos años las fachadas de viviendas y estructuras comerciales han ido cambiando. En muchas ya no predomina el color rojo: se observa que la construcción es primordialmente de colores más claros, como el Centro Cultural Gabriel García Marquez, y, en algunos poco, en negro.



Para comprender el cambio arquitectónico y estético de Bogotá y explorar las próximas tendencias en fachadas y materiales de construcción, entrevistamos a Andrés Pinzón, profesor asistente del Departamento de Arquitectura de la Universidad de los Andes. Pinzón es egresado de arquitectura de la universidad y realizó su maestría en ciencias de la construcción en la Universidad Técnica de Delft, Holanda. Hizo su doctorado en el Instituto Tecnológico de Illinois y su enfoque profesional es en técnica arquitectónica y de materiales, y en la investigación sobre cómo mejorar las condiciones de confort de las personas a través del desempeño de las edificaciones.



Hemos notado que las fachadas en Bogotá están cambiando de colores, pero parece que las construcciones en ladrillo siguen siendo las más comunes, ¿cuál es la importancia de este material en el paisaje arquitectónico bogotano?


Creo que es un buen ingrediente para nuestra arquitectura local, en especial para las construcciones residenciales. El ladrillo como un elemento de cerámica, se ha caracterizado por hacerse de forma artesanal. Es muy fácil tomar una pieza del tamaño de una mano para adicionarla a un muro. También, por la condición sísmica del país, el ladrillo se ha ido adecuando y cambiando su forma para hacer las estructuras más resistentes. En general, la idea es formar versiones de un material y, a nivel local, poder refinar las técnicas. Debemos evolucionar como sociedad para que los materiales y su construcción sean mucho más sostenibles.


En mi opinión como arquitecto, lo ideal en una ciudad no es tener monumentos en cada cuadra o algo muy heterogéneo. La idea es tener una ciudad homogénea y Bogotá tiene el potencial de serlo a partir de ese material.


En los últimos años, en ciudades como Nueva York y ahora en Bogotá, se puede evidenciar una tendencia arquitectónica hacia colores más oscuros, distintos al tradicional ladrillo rojo, ¿Cómo describe esta tendencia?


Ese conjunto de piezas de cerámica no se refiere solo al color, se refiere también a los lenguajes que transmiten este tipo de edificaciones, dado que son un patrimonio arquitectónico de la ciudad.

Las ciudades son el conjunto de múltiples tendencias arquitectónicas. Los materiales, las técnicas y los estilos evolucionan. Cualquier ciudadano puede tomar una bicicleta, transitar por la ciudad, y darse cuenta de tendencias en construcciones y materiales que cambian en el tiempo. Una de esas tendencias puede ser tener mayor amplitud de productos cerámicos como el ladrillo. El ladrillo “rojo” (que a veces en arquitectura lo consideramos de tonos salmón), compone la estructura de referentes arquitectónicos de Bogotá. Ese conjunto de piezas de cerámica no se refiere solo al color, se refiere también a los lenguajes que transmiten este tipo de edificaciones, dado que son un patrimonio arquitectónico de la ciudad.


Si yo me centro en lo negro, es muy curioso ver cómo hay arquitectos que visten solo de ese color. Pero más allá de eso, también hay una escuela de arquitectura muy monocromática que busca la simplicidad y poder mimetizar sus proyectos dentro del contexto de los edificios. Hay algunas intenciones estéticas y otras funcionales; hay muchas consideraciones a la hora de definir un color. Pero, debo hacer hincapié en que, aunque tendencias hacia colores diferentes del salmón sean interesantes, el color es solo un aspecto y nos interesa que exista un cambio integral.


Al igual que en el caso del Centro Cultural Gabriel García Márquez -referente arquitectónico de Rogelio Salmona-, hay una larga data de generaciones de arquitectos que han utilizado el ladrillo como material esencial y como lenguaje para solucionar la construcción de edificios residenciales o comerciales. En cierta forma, se creó una escuela -o por lo menos una propuesta a nivel local- a partir de este material. El que haya nuevas edificaciones con tonos en negro, creo que obedece a una tendencia y no necesariamente a una vanguardia o mucho menos una revolución. Puede que sea presuntuoso llamarlo de esa forma.

Sin embargo, creo que sí hay una variación, no necesariamente encaminada a una divergencia. Creo que es una variación de la apariencia del material. El material, y en este caso el ladrillo, evoluciona para mejorar, no solamente en el color, sino también en su proceso de fabricación.



¿Esta tendencia se puede catalogar como un movimiento estético o arquitectónico?

En este momento hay un interés en utilizar ese ladrillo [negro]. Eso no hace que, por ejemplo, una ciudad sea cosmopolita o esté a la vanguardia en la moda. Pero sí hace parte de las alusiones y el marco global en el que se mueven las cosas.

Lo arquitectónico y lo estético son una sola cosa. Yo no quisiera pensar arquitectura sin estética. Yo creo que es más un aspecto de la práctica en este momento. Obviamente hay referencias: cada vez que un arquitecto diseña un edificio piensa en otros arquitectos, en otras edificaciones, otros momentos de la historia, e involucra esas referencias en sus diseños. En ese sentido, hay edificios negros desde hace mucho tiempo, no solo ahora. Digamos, en Japón había edificios de madera quemada, y por lo tanto de color negro. Hay edificios en Holanda de color negro para diferenciar algunas características en ciudades. En este momento hay un interés en utilizar ese ladrillo. Eso no hace que, por ejemplo, una ciudad sea cosmopolita o esté a la vanguardia en la moda. Pero sí hace parte de las alusiones y el marco global en el que se mueven las cosas.



¿Tiene el ladrillo negro algún beneficio de carácter ambiental, físico u otro?


Las estructuras en Colombia, normalmente se componen de ladrillo, acero, cristal y vidrio. Dependiendo de la metodología que se use, se pueden analizar cualidades como el peso del edificio a través de los materiales cerámicos empleados: una adecuada implementación podría tener una reducción en ese peso y buen desempeño en cualidades antisismos.

Ahora, cuando hablamos de la capacidad de una superficie para reflejar la luz del sol, una superficie oscura va a tener mayor absorción energética. Eso se puede utilizar. Algunos pocos edificios usan los muros trombe -muros de color oscuro con una capa adicional en vidrio- que atrapan el calor y, operando unas escotillas, permiten el ingreso de aire a la edificación.


Buscando a qué se debe el uso frecuente de ladrillos oscuros, encontramos innovaciones en la fabricación de materiales más sostenibles. Entre estas, el Eco-BLAC Brick diseñado por el Centro del MIT para la Tecnología y Diseño. Este ladrillo negro tiene la función de desarrollar viviendas a un bajo costo económico y ambiental a partir de residuos. ¿Qué conoce del proyecto Eco-BLAC Brick del MIT?


Yo tuve la oportunidad en el pasado de estudiar en el MIT. Pasé uno de mis años de maestría allá. Uno de mis profesores fue John Ochensdorf, un ingeniero estructural con estudios similares en historia e ingeniería cultural. Las estructuras al esfuerzo de comprensión “aplastan” una serie de materiales hasta convertirse en un material diferente, y en este caso, más sostenible. Por lo que pude ver del proyecto, es Ochensdorf quien lo encabeza.


El proyecto del Eco-BLAC Brick piensa en cómo lo que ya existe puede ser mejorado. El tema de utilizar residuos y hacer una economía circular para fabricar un material, es algo que necesitamos con urgencia en la sociedad -tanto para el ladrillo, como para el concreto, entre otro tipo de materiales.



Saber cómo producimos de forma más eficiente que genere menor “carbono indebido” hará que la fabricación y uso de carbono por operación sea mucho más limpio. TATA es el productor que está invirtiendo en el desarrollo del Eco-BLAC Brick en la India. Su fin es generar mayor equidad en el acceso a la vivienda y es un una gran iniciativa.


¿Tiene la Facultad de Arquitectura en Los Andes algún proyecto similar al Eco-BLACK Brick?


Acá en Colombia existen investigaciones similares. Hice mi trabajo doctoral con el profesor Peter Lant. Él fue coordinador en el proyecto PREVI: una iniciativa que realizó la ONU en los años 70 en la que se buscaba encontrar tecnologías enfocadas al bienestar de las personas y no a la eficiencia de la construcción de los edificios. Allí se generaba innovación a partir del material. Se hacían casas, generalmente en bloques de concreto, cuya particularidad era la sencillez. También se pensaba ¿cuál es esa tecnología que es más cercana a las personas y que ellas le puedan sacar alguna ventaja? En el caso de producir o fabricar con restos de papel, cartón y otros insumos, es cambiar como pensamos en la sociedad: desechamos muchas cosas pero, en lugar de tomarlas como basura, es mejor que las reutilicemos.


Alvaro Ortega, que trabajó en investigación de materiales, tiene unos ejemplos fantásticos en Colombia y África sobre qué es un ladrillo y cómo ese ladrillo va a ser producido para mejorarle la vida a las personas. Hemos trabajado en la facultad el tema de prefabricación. En algún momento tuvimos una clase muy teórico-práctica donde nuestros estudiantes trabajaban, por ejemplo, en módulos donde investigaban cómo aligerar materiales prefabricados. Sí hay el ejemplo en la facultad, pero nos falta es asociaciones con otras facultades. No tengo conocimientos si hay otros otros profesores de ingeniería trabajando con arquitectura. En ese momento fue muy interesante investigar en prefabricación y eso nos llevó a hablar de las propiedades de los materiales, de su peso, de su forma y de sus mecanismos para vincularse. Es un gran campo de investigación para integrar disciplinas.


Muros y ventanas


Dados los nuevos estilos y materiales, Pinzón reaccionó y comentó algunas de las fotografías de lugares emblemáticos, edificios comerciales y otros residenciales de diferentes colores y composiciones de Bogotá. En esta sección el profesor explica, desde un punto de vista del paisaje, los estilos, las estructuras y las texturas, qué variaciones se pueden evidenciar en la arquitectura bogotana.


Andrés Pinzón (A.P.): Es más fácil observar el entorno cuando uno está montando en bicicleta. En esta primera foto se puede ver el proyecto residencial de Las Torres del Parque, también de Salmona, en conjunción con la Plaza de Toros. Hay un diálogo desde el ladrillo entre ambas estructuras. Todo el paisaje entra en concordancia: la plaza, los edificios y los cerros hacen parte de un mismo lenguaje.



A.P.: Una de las cosas que más nos hace entender nuestra ciudad es la mezcla entre el pavimento de la calle, un andén en cerámica y luego un muro de ladrillo. En este caso (que es el de un hotel), parece como si se tuviera un material de superficie en el basamento del edificio. El edificio no está hecho de este material en su totalidad, pero tampoco es que sea algo “ornamental”. Es un ejemplo de cuándo y dónde utilizar un área de revestimiento de ladrillo.



A.P.: Acá hay algo muy de la textura, algo que nos da la idea de una cortina, tal vez. Esta composición tiene como única función el cerramiento. Hay también una integración entre placas de concreto y planos en vidrio. Es una textura muy bien lograda.



A.P.: Además de tener un ladrillo de color oscuro, en mi experiencia he visto que los edificios también tienden a tener una mayor área cubierta con ventanas. Esto tiene efectos para el interior en términos de ganancias solares, transferencia de calor y otras condiciones que no van a permitir tener la misma resistencia térmica cuando se transformen los materiales. Eso se debería estudiar mejor en nuestras condiciones climáticas de temperatura, humedad, lluvias, etc.



A.P.: Este es un ejemplo no residencial en donde se puede ver claramente la aparición de nuevos materiales en la arquitectura. Al igual que el anterior, se ven mayores áreas de ventanería. Hay unas partes opacas en ladrillo (el ladrillo está generando sombras sobre la ventanería) y una elección de un material transparente con coeficiente de sombra. Es como si abriera más el edificio pero debiera ponerle gafas de sol. Se aprovecha esa mayor apertura para el uso del recurso natural solar que funciona en muchas formas al interior del edificio y simultáneamente cambia la piel de la estructura.



A.P.: La Fundación Santa Fe es un claro ejemplo de la evolución del material y de la cerámica al intentar utilizar productos con mayor versatilidad y menor peso. Esto se debe a que, a diferencia de las otras construcciones con ladrillo, el nuevo edificio de la fundación tiene partes que no están unidas por mortero (colocadas unas sobre otras, se seca y se pega). Aquí hay un nuevo sistema de capas del edificio en donde la capa exterior genera una sombra, un patrón, que se interrumpe en algunos puntos para tener contacto visual directo con el exterior. Además está pensado a gran escala y por lo tanto tiene un gran peso que soportar. Creo que es uno de los usos más contemporáneos del material cerámico.


________________________

Por: Carlos Daniel Sarmiento, Germán Isaza y Juan Manuel Guerrero

Fotografías por: Carlos Daniel Sarmiento



0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo