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Ciencia abierta para los humanos encerrados:Una charla con el profesor Juan Armando Sánchez

Actualizado: nov 9


Con la llegada del internet, se abrieron las barreras de la información global. Al alcance de un link cualquier persona con acceso a internet puede enterarse de lo que está sucediendo al otro lado del mundo. Tal desarrollo llevó a que se cuestionara el papel de los medios tradicionales y de la misma manera, que se masificara la ciencia.


Las revistas científicas, así como grandes bases de datos de alto costo, entraron en este paradigma sobre la necesidad del acceso a la ciencia para promover el desarrollo y la innovación de la sociedad. De esta manera, la “ciencia abierta” surgió como una alternativa para la obtención de datos procesados y en bruto así como el uso de herramientas como los Software libres. Garantizando mayor difusión de las investigaciones entre la población poniendo la ciencia al servicio de la gente.


La presente entrevista se basa en la columna “¿Debe la vacuna contra la covid-19 ser un bien público?” Escrita por el profesor del departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad de los Andes Juan Armando Sánchez, publicada en el periódico El Tiempo el día 13 de agosto del presente año.


¿De qué forma la ciencia abierta tiene un impacto en la manera en la que se difunden los estudios en comparación con la ciencia cerrada?


Una de las diferencias es que tanto los datos en bruto como la publicación del estudio, son abiertos al público. El revuelo que ha generado la ciencia abierta es porque se cree que se pone en riesgo los derechos de autor, sin embargo, hay algo que no se debe confundir y es que la ciencia abierta no deja de darle los créditos a las personas. De hecho, hay una cantidad de licencias y maneras de hacerlo en donde los créditos siempre van a estar atados a los autores de los datos o la información.


Lo segundo es que la ciencia abierta sirve como un habilitador de colaboración. Si nos ponemos a pensar en lo que está pasando ahora con la vacuna de la COVID-19, alrededor de 120 grupos a nivel mundial están trabajando por su cuenta, pero si se unieran los equipos quizás podrían hacer las cosas mejor. Cada vez tenemos desafíos que son globales. Emergen pandemias junto con el cambio climático que nos pueden atacar por igual sin distinción de países. Con esto surge la necesidad de abrirnos a la colaboración global que es la meta última de la ciencia abierta.

“Emergen pandemias junto con el cambio climático que nos pueden atacar por igual sin distinción de países. Con esto surge la necesidad de abrirnos a la colaboración global que es la meta última de la ciencia abierta.”

Por otro lado, la ciencia cerrada motiva el secreto, y pasa de proteger una investigación a sacar muchas ganancias de esta. Mucha de la ciencia es financiada con recursos públicos entonces no tiene sentido que estos estudios no estén a la disposición de los ciudadanos. Un ejemplo de esto, son los sitios donde se están haciendo estas vacunas que tienen equipos y personas que son financiadas por dineros públicos. Entonces en este caso, es difícil separar lo que es público y bien común de lo que realmente es ciencia cerrada.


Ahora, a esto de la ciencia cerrada toca sumarle que hoy en día la ciencia es supremamente inequitativa, en una revista se publican más investigaciones que se hacen en grupos de países desarrollados o como hace poco se hizo un estudio de las aves de la Amazonía donde había 30 autores franceses y todos hombres, por ejemplo. Ese tipo de cosas como que ya están mandadas a recoger y entorpecen la misión de la ciencia que es llegarle al ciudadano, servir y tener una función en la sociedad.


¿Qué piensa de los proyectos y movimientos que han surgido para “abrir” la ciencia dejando atrás los artículos pagos?


Para empezar hay que entender que muchas veces los investigadores deben pagar por publicar sus artículos, posterior a eso, el público también paga para poder leerlos. La ciencia debe ser accesible para esos momentos que se necesite de manera inmediata. Por eso han surgido movimientos como los pre prints, uno de ellos incluso está a cargo de la esposa del dueño de Facebook, que publican estudios sin la previa revisión por pares. El cual es un proceso por el que pasa un artículo antes de ser publicado, pero que también podría hacer que pierda la oportunidad para ser útil debido al tiempo que toma tal proceso.


“La ciencia debe ser accesible para esos momentos que se necesite de manera inmediata”

Claro me imagino que también toca ver si los artículos son aceptados…


¡Sí exacto! y muchas veces es importante que se publiquen así sean estudios con datos negativos o no concluyentes que sirven para no se repitan los mismos errores. Esos son movimientos que abogan mucho por que la ciencia no se quede sin publicar, que se abra que sea accesible a la gente.


Aparte de los preprints hay otras opciones como el movimiento FAIR el cual se relaciona con el sitio en donde se depositan los datos en bruto. De manera en la que los datos sean fáciles de encontrar (Findability), accesibles (Accessibility), interoperables (Interoperability), ósea que yo pueda conectar unos a otros y, por último, que se puedan reusar (Reusable). Como por ejemplo, digamos que yo me fui a medir la longitud de las alas de un ave a la Sierra Nevada, para mi tesis era importante saber el promedio de estas medidas que tomé y las almacené de modo FAIR. 50 años después, hay un cambio climático que altera las características o las condiciones del ave y resulta que el único estudio de épocas pasadas es el mío, entonces los investigadores podrían tomar mis datos y hacer comparaciones. Los datos almacenados de forma FAIR enriquecen muchísimo la ciencia.


¿De dónde nació su interés por la ciencia abierta?


Yo empecé a estar muy interesado cuando trabajé el año pasado en el grupo de Océanos y Recursos Biológicos de la Misión de Sabios. El océano es un caso paradigmático, por muchísimos años Colombia ha invertido millones para tomar datos de este. Tal tarea está a cargo de la Armada que tiene su Centro de Investigaciones Oceanográficas e Hidrográficas. A pesar de todo el tiempo de investigación, se han tomado datos y no están abiertos ni accesibles.


Entre los estudios de la armada hay un limbo entre misiones civiles y militares, esta última, llena de secretos, lo que es normal, pero se quedan de por medio los datos. Entonces hay investigaciones de tomas oceanográficas del fondo marino colombiano muy valiosas en el Pacífico, justo en el corazón pues el fenómeno del niño pero que no se obtienen de una manera FAIR.


A pesar de esto, junto con la misión de sabios y la armada empujamos un CONPES (Consejo Nacional de Política Económica y Social) que se llama Colombia Potencia Oceánica. Eso para nosotros es fantástico porque significa que se va a tener recursos para el océano, algo tan olvidado, pero si los datos no se hacen abiertos pues nuevamente estamos perdiendo todo.


¿Cuáles son las ventajas y desventajas de la ciencia abierta?


Pues digamos que entre las ventajas está que es un movimiento que va hacia democratizar el conocimiento y abrirlo a los ciudadanos. Y entre las desventajas digamos que puede haber problemas con la protección intelectual de los datos.


Esto último no afecta mucho a un país como Colombia en donde no hay mayor incentivo en la creación de patentes. Por ejemplo: en el caso del océano, que es lo que yo conozco, sirven de recursos genéticos para grandes farmacéuticas y producir medicinas y tratamientos de quimioterapia. Más del 50% de las patentes en el océano son de una sola empresa que está en Alemania, 37% son de universidades pero solamente de 12 universidades, la mayoría es un solo Instituto. Fuera de esto, los beneficios económicos de las patentes sólo dan frutos en 10 países mientras se usan recursos de más de 100 naciones. Realmente con Colombia es como soñar a ser un país súper desarrollado.


Lo que se podría hacer en este caso con nuestro país es generar una protección parcial de las patentes que se sacan con nuestros recursos, es decir, que no se le cobre a los colombianos por su uso. De esta forma las industrias nacionales podrían utilizar el producto de una manera más efectiva para la economía nacional. De otra forma, seguiríamos en la misma dinámica en donde sólo las grandes empresas compran y utilizan nuestros recursos y después nos cobran los derechos intelectuales que generalmente son sobrecostos.Yo no estoy en contra de que se hagan patentes y de que la invención tenga ese crédito pero en cosas en donde la vida del ser humano está de por medio, no debería ser así.


Por otro lado, la ciencia abierta puede ser la puerta de cooperación entre Colombia y los países que vienen a recoger muestras para sintetizar productos en sus laboratorios sin ofrecernos nada a cambio. Hay que buscar los casos donde se puede dar una colaboración de tú a tú y no una dinámica de colonización. También en esto a nosotros nos conviene mucho la ciencia abierta, para que no nos vean como una fuente de muestras raras porque exigimos equidad.


“Hay que buscar los casos donde se puede dar una colaboración de tú a tú y no una dinámica de colonización”


En el artículo usted también hace una mención al negocio de las editoriales y cómo esto influye en la accesibilidad a los artículos que ahí se publican


Claro, te pongo un ejemplo: Una suscripción de la revista Nature personal vale como más de 200 dólares y las universidades vale miles de dólares. Sí yo quiero publicar un artículo ahí, el acceso abierto vale 5000 dólares. Es increíble ¿no? eso es muy inequitativo.


Por otro lado, hay revistas de acceso abierto que se han vuelto muy depredadoras también. Hay revistas que publican miles de artículos y los científicos pagan carísimo para que salgan sus artículos, entonces se convierte en otro negocio.


Para minimizar este fenómeno, UNESCO hizo un llamado para establecer políticas y guías de ciencia abierta este año. Yo tuve la oportunidad de participar en el documento que hizo la Asociación Entre Academias Mundiales, ósea academias del primer y tercer mundo, participé a nombre de la Academia de Ciencias de Colombia. Lo primero que hicimos fue aclarar que la ciencia abierta no era igual a defender el Open Access, que como expliqué, es una visión muy capitalista al cobrar por el acceso abierto. El dinero para esas publicaciones podría ser aprovechado de mejor manera.


Entonces, cuál sería la diferencia entre ciencia abierta y Open Access porque en la traducción vendría a ser parecido, no?


Es que la parte de la publicación, sea open access o no, es una pequeña parte de todo el proceso de la difusión de ciencia. La ciencia abierta aboga más por el lado de darle sentido y uso a los datos en bruto y que estos no se despeguen de sus autores. De esta forma podría llegarle más rápido a los ciudadanos, que es la idea. Una ciencia que sirva para gobernar una nación, para buscar un nuevo modelo de desarrollo económico y cosas por el estilo.


Por otro lado, la parte más importante de la ciencia es el “cómo”, es decir, los métodos. Entonces la ciencia abierta trata de ver cómo ayudarnos entre todos, cómo logramos colaborar articularnos. Esta parte es interesante porque a nosotros (los colombianos) nos conviene bastante, debido a que los grandes institutos de investigación tienen muchos recursos, están muy avanzados, pero son muy cerrados.


Vale la pena echarle un ojo a la publicación que hizo la UNESCO sobre el conglomerado de propuestas. La nuestra se llama IAP (Inter Academy Partnership), también está la de la Academia Jóven y las de las diferentes Academias de ciencias del mundo. Con esto uno se puede dar una idea de cómo está la visión ciencia abierta más allá de la parte publicación.


Ya que habla sobre la ayuda entre países, ¿de qué manera cree que los científicos podríamos cooperar entre nosotros?


Bueno digamos hay una forma y es que podamos estar más conectados por medio de las redes académicas que todavía son como un bicho raro aquí en Colombia y nuestro país ya las tiene. El internet viene en unos cables de fibra óptica, pasa entre continentes y después aquí es emitido como microondas. Toda la fibra óptica comercial es muy competida y tiene mucho tráfico. La red académica tiene un pedacito que se ha ganado afortunadamente por los tratados internacionales. Por esa fibra, por ese canal, se da para mover muchísima información, procesamientos y computación a gran escala. Nosotros aún creemos que todos deberían tener su computador y la Universidad su super sitio de cómputo y no pensamos tanto en que podemos trabajar en una nube global.


La red académica avanzada de Colombia se llama RENATA y es el pedazo de la de la fibra que pasa por Colombia y se conecta con el resto de Latinoamérica que se llama Red Clara. Las fibras van a Europa, Estados Unidos y por todo el mundo.Esa es la forma en la que nosotros podemos interactuar científicamente, mediante la ciencia digital. Digamos que la ciencia abierta está enraizada en este mundo digital que cada vez tenemos que utilizar de la mejor forma, la colaboración debe ir de la mano de un flujo de información que trabaje correctamente entre las redes de científicos. De este modo. los datos son útiles y operables


”la ciencia abierta está enraizada en este mundo digital que cada vez tenemos que utilizar de la mejor forma, la colaboración debe ir de la mano de un flujo de información que trabaje correctamente entre las redes de científicos.”

Si usted tuviera la opción de adelantar la historia de la humanidad ¿Qué quisiera ver en el futuro de la ciencia colombiana?


A Colombia le falta una capa funcional para tener más conectividad con las regiones, es decir, un monitoreo comercial pero también del medio físico en el que está el territorio como el ambiente, el estado de los cultivos entre otras cosas, eso nos serviría para entender los datos de nuestro país. Salimos de las ciudades y no sabemos qué pasa en el aire y las aguas ¡en nada!, somos un país totalmente desmembrado de sus regiones que no aprovecha bien sus cosas. Falta una capa tecnológica que nos conecte más con el país para poder aplicar realmente la ciencia para conocernos y aprovecharnos mejor.


“somos un país totalmente desmembrado de sus regiones que no aprovecha bien sus cosas. Falta una capa tecnológica que nos conecte más con el país para poder aplicar realmente la ciencia para conocernos y aprovecharnos mejor.”

Hay una cierta tendencia en pensar que ser un país desarrollado es volverse igualito a otro país desarrollado más no a buscar su propio desarrollo. Queremos tener las mismas máquinas y tecnología, pero de pronto aquí podemos hacer otras cosas más innovadoras y diferentes. El país ha tenido un problema y es que no ha tenido que depender de su manufactura, de sacarle más provecho a lo natural. Las rentas petroleras nos han mantenido sin ser muy ricos pero sin depender de más innovación. Entonces por eso es que no apreciamos reinventarnos acá. Hay que cambiar el modelo económico, hay que hacer manufacturas, hay que buscar nuevos productos y darle valor agregado a las cosas que se producen. Simplemente buscando seguridad alimentaria el país puede abastecerse y avanzar muchísimo siendo un importador.


Yo creo que el país toca conectarlo, ir a las regiones es una cosa fantástica. Pero no hacerlo como muchas veces, un elefante blanco en una región y al poco tiempo se cae y se muere. Hay que poner emprendimientos fuertes y empezar a hacer que las comunidades se apropien de a poquito.


¿Cómo percibe el panorama actual de los avances de cada país en una posible ‘cura’ para el coronavirus y cómo ve a Colombia ahí?


Se volvió una nueva guerra fría ya no es ir a la luna sino es producir primero la vacuna y pues son los mismos jugadores que han tenido pues siempre el conocimiento reservado. Ojalá que esto nos dé la lección de que podríamos hacer las cosas mejor. Si está la vida de por medio pues realmente una patente se convierte en un dilema moral.


El hecho de que Rusia, China, Estados Unidos, Inglaterra están peleando por sacar la primera vacuna pues esto es obviamente una guerra fría no? Y quedamos nosotros de por medio, digamos que Colombia pues jugó, pero no supo jugar bien tampoco. Afortunadamente Colombia sacó una ley en la que dice que cualquier cosa relacionada con COVID está prohibido patentarla ahorita en el país. Eso me parece chévere si hay innovación es para que se use de una. Si sale un mejor tapabocas, que el de la tienda o almacencito pueda producirlo y que no tenga lío. Ese fue un movimiento de ciencia abierta muy interesante, pues obviamente eso no lo hizo Estados Unidos y otros países.


“Afortunadamente Colombia sacó una ley en la que dice que cualquier cosa relacionada con COVID está prohibido patentarla ahorita en el país. Eso me parece chévere si hay innovación es para que se use de una”

Somos un país que tiene un anti-heroísmo. Todo el mundo quiere acabar heroicamente. Digamos si nosotros tenemos un ciclista que termina de tercero, no nos gusta, tiene que ser el primero. Yo creo que en Colombia pudo decir “hagamos una fábrica para las vacunas y cuando salga adquirimos los derechos”, por ejemplo, o un tipo de pruebas que nos permitieran hacer un seguimiento epidemiológico más interesante.


Hay un escritor de ciencia muy famoso que se llama Ed Young, creo que está escribiendo para the Atlantic, él escribe que (la pandemia) ha sido la mayor tragedia que ha tenido la ciencia en su historia, por el hecho de que no haya una prueba rápida para la COVID, eso una tragedia enorme. Las pruebas son engorrosas, tienen problemas, las de anticuerpos hay miles y no funcionan bien; esto era una cosa para que en semanas se tuviera esa prueba y estuviera en todo el mundo. De esta forma se hubiera podido parar esto antes de que llegara a lo que ha estado.


En definitiva, la ausencia de una ciencia abierta a este nivel nos tiene donde estamos porque la respuesta frente a la situación se vuelve una cuestión de políticos. Bueno, Colombia ha tratado de hacer lo que puede pero tiene esas limitaciones enormes, lo que lo convierte en un jugador menor, también poco estratégico. Cuando teníamos 100 personas infectadas en Bogotá nos guardamos todos, y hoy en día tenemos 50mil y estamos todos por ahí en la calle. Hubiéramos podido ponernos todos tapabocas y trabajar un mes más y organizarnos mejor.


Por: Miranda Bejarano S.



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