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Así estuvo el primer día de retorno al campus

En el primer día del regreso al campus, la universidad retoma algunos de sus visitantes recurrentes. Aunque se aprecian estudiantes y personal administrativo, los alrededores parecen más bien vacíos. La sensación es de estar en medio de las horas de clase pico a la expectativa de un cambio de clase que nunca llegará. La interacción limitada por el distanciamiento y las disposiciones de bioseguridad contrastan con Séneca la cabra recibiendo a los que deciden volver. La nueva realidad confina la experiencia universitaria a un ir y salir de clase, en la que los espacios sociales se encuentran restringidos. El ambiente ronda en la ambivalencia entre confianza y desconfianza, al igual que los viejos visitantes abren un camino de esperanza en el que se anhela un pasado que ya no es.




Sandra




Desde que la saludo, Sandra me recibe con emoción. Recogía, junto con su compañera, las hojas caídas frente al edificio Lleras. Su actitud es emotiva y alegre. Apenas le pregunto sobre el regreso al campus, me responde rápidamente como si estuviera esperando para responder desde hace mucho tiempo.


━Pues hoy yo venía alegre acá a trabajar a la universidad, porque yo conté con que ya llegaban hartos estudiantes. ¡Pero traía una felicidad que no me las creía! Y pues cuando llegué y vi que había poquita gente, pues… Como que se me bajó un poquito la nota. Pero bueno aquí estoy con ánimos y muchas ganas de seguir trabajando


━¿Y cómo sientes que han cambiado las cosas?

━¡Pues esto fue un cambio mortal! Porque igual nosotras ya estamos acostumbradas a ustedes. Como me dijo una monita la semana pasada, ¡se alegró de vernos!, dijo que nosotras también le hacíamos mucha falta y yo le dije que el cariño era el mismo. También sentimos lo mismo nosotras.


━¿Cómo fueron estos meses que no hubo estudiantes? ¿Cómo se siente la universidad?


━Para mí fue algo terrible, porque estaba muy sola la universidad. ¡Soledad por todo lado! O sea, nos veíamos entre los mismos, los vigilantes y nosotras las de Casa Limpia. Y no, ¡eso es horrible! El tiempo no corre tampoco.


━¿Hay algo más que quisieras decir sobre el regreso al campus?


━Quiero decir que ojalá pronto vuelvan, así sea la mitad, no todos, pero que vuelvan pronto pues, pa’que vuelva uno a ver alegría aquí en la universidad, o sea, ver los monitos corriendo, charlando, pues para nosotras nos hace feliz eso.




Jesús



Jesús es algo tímido, pero amable. Me cuenta su experiencia de forma descriptiva, evadiendo las preguntas sobre cómo se sintió regresando al campus. Estudia ingeniería mecánica y acababa de salir de un laboratorio en un taller del edificio Mario Laserna.


━Hoy vine a la universidad porque tenía un laboratorio programado. Sí se ve muy poca gente, pero en los laboratorios, incluso a la entrada, están tomando muy enserio las medidas de bioseguridad.


━¿Cómo se siente regresar?


━Yo prefiero las clases presenciales. Digamos que en la casa hay mucha distracción. ¡Pero yo vivo a una hora de la universidad! Entonces me quita tiempo disponible para hacer otras cosas.




María José y Diego



Cuando les pregunto por qué van juntos, María José y Diego me cuentan que son amigos desde hace mucho, desde el colegio. La confianza mutua hace que se interrumpan constantemente, complementando o recordando algún término que al otro se le escapa. Ambos estudian diseño y parecen disfrutar de la conversación, tal vez por tratarse de un pequeño encuentro social. Me cuentan sus experiencias con emotividad, casi como si fuera otro de sus amigos.


Diego habla:


━Fue mucho mejor que verlo virtual, como que se entendía más, se entiende más lo que se quiere lograr de manera presencial al laboratorio.


María José lo interrumpe y agrega:

━A la clase que asistimos fue un laboratorio, entonces hacer un laboratorio virtual era más complejo y se entendía menos, uno se despistaba más. En cambio, aquí éramos cuatro personas con dos profesores. Lo único cansón es que tú para volver tienes que hacer un examen. ¡Y en el examen te tienes que sacar cien! Si no te sacas cien, lo pierdes.




Al menos por las impresiones del primer día de regreso al campus, el panorama divaga entre una esperanza de retomar las actividades en la nueva normalidad y un deseo por volver a disfrutar de la universidad en una forma más libre que continúa postergándose. Las breves experiencias y relatos de Sandra, Jesús, María José y Diego abren la posibilidad de encontrar formas de habitar una realidad que, aunque inesperada, no se detiene para ser vivida.


Por: Juan Pablo Langlade





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